Un error que comenten muchos conductores es pensar que su coche comienza a fallar con el paso del tiempo y que ellos no pueden hacer nada para remediarlo más allá de llevarlo al mecánico. La realidad es que el cuidado y mantenimiento del coche es determinante para alargar su vida útil. Sin ir más lejos, lavarlo tanto por dentro como por fuera puede evitar visitas al taller.Y es que la limpieza en los coches es mucho más que una cuestión de estética. El exceso de suciedad afecta a la comodidad y a la salud del conductor, pero también al estado del propio vehículo. La acumulación de residuos en algunos componentes puede hacer que, con el tiempo, el sistema se resienta y comience a presentar algunos fallos. Cuidado con el tubo de escape Aunque hay algunos conductores más cuidadosos que otros, se puede decir que la mayoría están acostumbrados a lavar el coche por fuera y por dentro cada cierto tiempo. El problema es que muchos se quedan en lo más superficial: agua con jabón para la carrocería y los cristales, y un trapo para quitar el polvo del salpicadero. Sin embargo, suelen olvidarse de un elemento de vital importancia para el funcionamiento del coche como es el tubo de escape. Los conductores no deben olvidarse del tubo de escape al limpiar el coche porque es un componente que va acumulando óxido con el tiempo. Y lejos de ser un detalle menor, el óxido puede provocar fugas, hacer que el motor pierda potencia o que el sistema aumente el consumo de combustible. Cómo limpiarloPocos conductores limpian esta parte del coche, pero la suciedad acumulada puede provocar corrosión y averías costosas Por suerte para los conductores, el tubo de escape es una zona relativamente fácil de limpiar. Según Diario Uno, basta con aplicar un poco de desengrasante y quitar el óxido con un cepillo. Luego, es importante enjuagarlo bien y pasar un paño de microfibra para secar los restos de agua o de producto limpiador. La situación se complica si el lavado llega demasiado tarde y ya hay óxido en el tubo de escape. En esos casos, suele ser necesario utilizar una pasta de bicarbonato y una lija para despegar la suciedad acumulada y dejarlo como nuevo. Por último, los especialistas recomiendan aplicar un poco de aceite lubricante para crear una capa protectora.