Aparcar el coche en oblicuo o en batería puede parecer sencillo porque suele haber más espacio y en muchos casos no hace falta maniobrar demasiado, pero incluso los conductores más experimentados cometen errores al hacerlo. Algunos se acercan demasiado y terminan golpeando el bordillo con las ruedas o el parachoques, y también hay quienes, por miedo a que eso ocurra, dejan medio coche fuera de la plaza.Encontrar el punto medio no siempre es fácil, especialmente si el coche es grande o si el conductor no está familiarizado con sus dimensiones. Para poner fin a este problema, Sam Ugalde, especialista en cuidado de coches, ha compartido a través de sus redes sociales un vídeo en el que explica paso a paso como calcular bien la distancia al aparcar de frente. Un truco sencillo Lo primero que hay que tener en cuenta es que el conductor debe acomodar su asiento en función de su altura y su forma de circular. Parece un detalle menor, pero si la persona que conduce está sentada demasiado lejos del volante, el coche va a quedar más lejos. Por el contrario, cuanto más adelante esté el asiento, más cerca va a quedar el vehículo del bordillo o del obstáculo. A partir de ahí, la clave está en tomar referencias. Hay que avanzar poco a poco hacia el bordillo, la pared o la barra metálica que delimita la plaza de aparcamiento y alinear el retrovisor exterior izquierdo con dicho obstáculo. Cuando el espejo llega a esa altura, significa que todavía queda un poco de espacio y se pueden avanzar unos centímetros más. En esos casos, el conductor debe frenar inmediatamente si su capó es largo o avanzar un poco si su coche es corto. A tener en cuenta Dejar el coche bien aparcado es una cuestión de seguridad y de cuidado del propio vehículo. Si se deja demasiado cerca, el problema más evidente es que el parachoques o las ruedas pueden golpear con el obstáculo. Pero además, si el coche es alto y se sube al bordillo, se pueden raspar los bajos o quedarse atascado al dar marcha atrás. Por el contrario, cuando se deja muy separado, aumenta el riesgo de que otro vehículo golpee la parte del maletero con su retrovisor si la calle es estrecha.