¿Y si hemos ido demasiado lejos? Hace unos días, tuve la oportunidad de probar el coche más potente que ha pasado por mis manos hasta la fecha. Hablo del BMW M5 Touring, un familiar deportivo con nada menos que 727 CV, una potencia que logra mediante la combinación de un motor V8 de 4,4 litros con un sistema híbrido enchufable. Justo lo que necesitas si quieres un vehículo para llevar a tus hijos al colegio cuando se han levantado tarde y se te ha echado el tiempo encima.A pesar de ser un coche de algo más de cinco metros de largo y 2.550 kg de peso, no es lento en absoluto. Puede pasar de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos y en curvas no se deja notar que pesa más que una Volkswagen Multivan (pesa 2.130 kg en la motorización 2.0 TDI), aunque eso fuera impensable en un M5 hace años.En definitiva, es un coche brutal en muchos aspectos, pero al conducirlo no pude evitar pensar que estamos llegando a unos límites quizás algo absurdos en el mundo del motor. Hace no tanto tiempo, un coche de más de 700 CV y menos de 4 segundos en el 0-100 km/h era un superdeportivo extremadamente veloz, pero ahora es algo cada vez más habitual. Y no, las carreteras y los límites de velocidad no han cambiado.Más potencia y sensaciones menos accesiblesUna de mis primeras presentaciones de este año ha sido la del Volkswagen Golf GTI Edition 50, la edición especial que celebra el medio siglo de vida de este emblemático compacto deportivo. Es el GTI de serie más potente hasta la fecha, con 325 CV y un comportamiento espectacular. Pude probarlo en el circuito de Castellolí, pero también en carretera, junto a las pasadas generaciones del modelo. Entonces pude ver cómo han cambiado las cosas con los años.La primera generación del GTI rendía apenas 110 CV, la segunda partió de 107 CV y subió a 160 CV en versiones como el G60 y la tercera generación ofrecía 115 CV en la versión de ocho válvulas y 150 CV en la de 16. Parecen cifras ridículas en comparación con las de la generación 8,5 actual, que ya parte de 265 CV. Sin embargo, las sensaciones al volante no son comparables.Un punto en común que noté al probar los GTI antiguos es lo divertidos que podían ser en una carretera de curvas sin necesidad de jugarte el tipo. La diversión era muy accesible y dentro del límite de velocidad de la carretera ya acababa conduciendo con una sonrisa, algo que no sucede con los coches actuales.En el caso del GTI Edition 50, la experiencia fue muy diferente. Es un coche dócil y muy rápido, con un rendimiento espectacular, pero pasarlo realmente bien al volante y explorar sus capacidades te obliga a hacerlo en circuito… o a poner en riesgo tu carnet de conducir y tu integridad física. Es muy fácil ir rápido en un coche así, pero no te diviertes tanto.Esto es algo que noté aún más en el M5 Touring. Como he dicho, es un coche espectacular, pero más que hacer que te lo pases bien en carretera, te hace estar en tensión. Es sorprendente cómo puede sortear las curvas, pero un pequeño golpe de acelerador te lleva al instante al siguiente giro y puedes llegar a conducir a un ritmo en el que cualquier error o imprevisto te puede salir muy caro.Por supuesto, no estás obligado a ir rápido, pero entonces no sientes realmente esa deportividad y de alguna forma vas a acabar subiendo el ritmo. Es un coche cómodo, estable y bien configurado que te da una gran sensación de seguridad, pero no vives unas sensaciones tan atractivas y lo mismo sucede con el Golf GTI, en comparación con sus predecesores. Da la impresión de que los coches nuevos han dado un salto espectacular en prestaciones, pero las sensaciones se han ido camuflando y ahora estás obligado a alcanzar velocidades demasiado elevadas y poco compatibles con la vía pública para acceder a ellas.¿Todo lo pasado fue mejor?Admito que soy un apasionado de los coches clásicos y que es posible que mi punto de vista esté algo influenciado por ello. También sé que cualquier tiempo pasado no fue mejor y que los nuevos coches no solo han avanzado en prestaciones, sino también en seguridad. Ahora bien, basta con conducir un modelo del pasado para notar la diferencia en las sensaciones al volante respecto de los actuales.Mientras hablaba con un compañero en la presentación del Golf GTI, mencionó que no le gustaban las generaciones más antiguas porque “no corrían nada”, y puede que sea así en relación a los estándares actuales. Sin embargo, no todo va en el tiempo de aceleración y la velocidad punta, especialmente en un compacto deportivo.En carretera, salvo que te la quieras jugar, tienes que atenerte a los límites de velocidad y las normas de circulación, así que de poco te vale tener unas prestaciones de infarto. Para mí, importa mucho más lo que te provoca un determinado coche al conducirlo, sea deportivo o no. Te recomiendo que lo compruebes tú mismo con algún modelo del pasado y quizás lo veas igual.Al final, las cifras no lo son todo y lo que importa es lo que sientes cuando conduces y cuando te bajas del coche. Tanto con el M5 Touring como con el GTI Edition 50, me quedé con la sensación de que eran grandes coches con capacidades increíbles, dentro de sus características individuales, pero no sé si me los compraría si me lo pudiera permitir. Sin embargo, tras bajarme del Golf GTI MK3, incluso siendo una de las generaciones menos valoradas del modelo, me pasé la tarde buscando uno en Wallapop.