Conrado Íscar junto a Jacinto Canales, Jacobo Díaz y Guzmán GómezCuando aún restan cinco años para que finalice la Estrategia Viaria de la Diputación de Valladolid, que arrancó en el año 2019 con un horizonte hasta 2031, la insititución provincial que preside Conrado Íscar ya ha superado el 45 por ciento de su ejecución tras invertir 33 millones de euros.Unos datos que ponen de manifiesto el compromiso de la Diputación con la seguridad vial y la mejora de la calidad de vida de quienes viven y trabajan en el medio rural de la provincia de Valladolid, en palabras de Íscar."No estamos hablando solo de infraestructuras sino de una red de 1.432 kilómetros de vías que mantiene unidos, conectados y vertebrados a los pueblos vallisoletanos", destacaba este miércoles el presidente tras inaugurar en el Espacio La Granja el simposio nacional de vías y obras de la Administración local organizado por la Asociación Española de la Carretera (AEC).Íscar aseguraba que esta estrategia es una herramienta "esencial” para garantizar oportunidades, servicios y calidad de vida en los municipios. “Cada kilómetro es una oportunidad para que un vecino permanezca en su pueblo, por que la movilidad debe tratarse como un derecho esencial”, afirmaba, en declaraciones recogidas por Ical.La Estrategia Viaria de la Diputación clasifica las vías en categorías A, B y C, lo que, según Íscar, permite “priorizar” las actuaciones, según su función de conexión y el flujo de tráfico. Entre las actuaciones acometidas se encuentra el acondicionamiento de curvas peligrosas, la mejora de trazados y los refuerzos de firme y la ejecución de variantes y circunvalaciones para alejar el tráfico pesado de los cascos urbanos. También se han llevado a cabo actuaciones de emergencia como la rehabilitación y el refuerzo estructural de dos fuentes, que están prácticamente finalizados en Megeces y Cogeces de Íscar en la VP-1003, que según Íscar ha supuesto una inversión de más de un millón de euros.Un plan que inicialmente cuenta con un presupuesto de 73 millones de euros aunque desde la institución provincial no se descarta su ampliación debido al incremento de los costes de los materiales y la evolución del mercado."La seguridad vial se ha convertido en una obsesión para la institución y por eso no escatimamos en señalización, barreras e innovación para reducir la siniestralidad”, decía, mientras insistía en que una carretera local debe ser “tan segura” como una autovía. Asimismo, Íscar hacía hincapie en la importancia de tener buenas carreteras y conexiones para ayudar a que la gente se quede en los pueblos y no s emarcha a las ciudades a vivir. "El reto demográfico es demasiado grande como para librar batallas por separado, sin olvidar que las carreteras no entienden de competencias ni de límites provinciales cuando un vecino las recorre", apuntaba.Este foro también abordará a lo largo del día otros asunto srtelacionados con la movilidad, como el vehículo eléctrico, los servicios de transporte a la demanda, el nuevo servicio Buscyl o la sostenibilidad.