La Guardia Civil advierte del 'timo del asfalto': "Te lo explicamos para no caer en la estafa" En una reciente alerta difundida a través de sus canales oficiales de comunicación digital, la Guardia Civil ha puesto el foco sobre una modalidad de fraude que, aunque clásica, está experimentando un repunte preocupante en diversas zonas rurales y polígonos industriales de España.Se trata del conocido como "timo del asfalto", una estratagema que combina la presión psicológica con la apariencia de profesionalidad para despojar a propietarios de viviendas y naves industriales de importantes sumas de dinero a cambio de un trabajo defectuoso o inexistente.El modus operandi de estos estafadores es tan sencillo como efectivo, basándose principalmente en el factor sorpresa y en la supuesta inmediatez. Por lo general, los delincuentes se presentan en el domicilio de la víctima o en su lugar de negocio uniformados como operarios de una empresa de construcción o pavimentación.De hecho, utilizan vehículos que a menudo cuentan con maquinaria pesada o rotulaciones que imitan a empresas legítimas para proyectar una imagen de total confianza. La historia que narran siempre sigue el mismo patrón, afirmando que están terminando una obra pública o privada en una zona cercana y que les ha sobrado una cantidad considerable de asfalto caliente.Para no desperdiciar el material y evitar el coste de transportarlo de vuelta a la planta o deshacerse de él, ofrecen al propietario pavimentar su entrada, patio o aparcamiento por un precio irrisorio, muy por debajo del valor de mercado.Los estafadores argumentan que, dado que el material ya está pagado por el cliente anterior, el interesado solo tendría que abonar una pequeña cantidad por la mano de obra y el "favor". Esta técnica de venta agresiva busca anular la capacidad de reflexión de la víctima, instándola a tomar una decisión rápida antes de que el asfalto se enfríe y pierda sus propiedades.Uno de los pilares fundamentales que sostiene este fraude es la ausencia de documentación formal. La Guardia Civil destaca que los estafadores evitan a toda costa la firma de contratos detallados o la entrega de presupuestos por escrito. Todo el acuerdo se sella de palabra, apelando a la buena fe y a la urgencia de la situación. Al no existir un soporte documental, el usuario queda totalmente desprotegido ante cualquier reclamación posterior."El timador juega con la codicia y la necesidad del ciudadano. Presenta una situación donde parece que el único que gana es el cliente, cuando en realidad está abriendo la puerta a una estafa que le costará miles de euros y un problema estructural en su propiedad", advierten las autoridades.Una vez que la víctima accede al trato, los supuestos operarios comienzan a trabajar con gran celeridad. Sin embargo, la calidad del material empleado suele ser ínfima; en muchas ocasiones no es asfalto real, sino una mezcla de alquitrán de baja calidad y áridos que no ha sido compactada correctamente.El resultado es estéticamente aceptable durante las primeras horas, pero tiende a agrietarse, hundirse o deshacerse por completo tras las primeras lluvias o el paso de vehículos pesados.No obstante, el problema no termina con la mala calidad de la obra. En muchos casos reportados a la Benemérita, el precio pactado inicialmente sufre una "inflación" repentina una vez que el trabajo ha comenzado o está a punto de finalizar. Los estafadores pueden alegar que han utilizado más metros cuadrados de los previstos o que han surgido complicaciones técnicas inesperadas que requieren un pago adicional inmediato.Si el propietario se niega a pagar la nueva suma exigida, los delincuentes suelen cambiar su actitud amable por una conducta intimidatoria. Al encontrarse en inferioridad numérica y, a menudo, en lugares aislados, las víctimas terminan cediendo al chantaje para evitar represalias o conflictos mayores. Es común que estos grupos exijan el pago en efectivo, dificultando enormemente el rastreo del dinero por parte de los investigadores de la policía judicial.Cómo protegerse y actuar ante la sospechaLa Guardia Civil es tajante en sus recomendaciones para evitar caer en esta red de engaños. La regla de oro es desconfiar sistemáticamente de cualquier oferta comercial no solicitada que se presente en la puerta de casa, especialmente si implica trabajos de construcción con "sobrantes" de otras obras. En caso de detectar la presencia de estos grupos en su localidad, las autoridades instan a la ciudadanía a no enfrentarse a ellos, sino a tomar nota de las matrículas de los vehículos y ponerse en contacto de inmediato con el teléfono de emergencias 062.