En el mundo del motor existen muchos trucos y mitos que han pasado de generación en generación y que algunos conductores han asumido como ciertos. Algunos tuvieron sentido hace unos años, pero con la evolución de la tecnología y los coches modernos, no todos siguen siendo válidos. De hecho, existen consejos que, en teoría, son útiles, pero que en realidad pueden provocar averías graves.Uno de los más conocidos es que se puede echar un poco de gasolina a un vehículo diésel para limpiar los inyectores y para evitar que el gasóleo se congelara porque la gasolina sube el punto de congelación. Sin embargo, desde el Real Automóvil Club de España (RACE) aseguran que es una técnica que ya ha quedado obsoleta. Ya no sirve Los especialistas aseguran que en los coches diésel anteriores al año 2010, sí que se podía echar gasolina al depósito porque los inyectores más antiguos no eran tan sensibles como lo son los actuales. Eso sí, debe ser una proporción muy reducida de no más de un 1% o 2% de gasolina. Por el contrario, si se trata de un vehículo nuevo o posterior al año 2010, no es buena idea echar gasolina porque en los sistemas actuales es un truco que puede provocar falta de lubricación y dañar la bomba de inyección o los inyectores. Los expertos explican que, si bien una cantidad muy pequeña puede que no cause daños inmediatos, no es recomendable porque puede provocar fallos de combustión, pérdida de potencia y daños en el sistema de inyección. Echar gasolina a un diésel para limpiar los inyectores, sí o no: el Real Automóvil Club explica si es buena ideaLimpiar los inyectores Limpiar cada cierto tiempo los inyectores ayuda a mantener un buen rendimiento, ahorrar combustible y reducir las emisiones. Para ello, la solución más efectiva es utilizar aditivos líquidos con propiedades desengrasantes que limpian los inyectores. Del mismo modo, se puede utilizar diésel premium, que incluye aditivos detergentes que limpian el inyector de posibles impurezas. En el caso de los gasolina, hay que tener en cuenta que los inyectores no se ensucian tanto porque el punto de explosión es mucho más bajo que en los diésel. Aun así, los expertos recomiendan limpiarlos cuando el vehículo tiene muchos kilómetros o presenta síntomas de un funcionamiento irregular.