Los coches chinos han conquistado numerosos mercados en los últimos años, pero rara vez uno de ellos alcanza cifras reservadas para las grandes marcas de lujo europeas. Eso es precisamente lo que acaba de ocurrir en Rusia, donde ha comenzado la comercialización del automóvil chino nuevo más caro vendido hasta la fecha en el país, una berlina de representación cuyo precio puede rozar los 390.000 euros al cambio. Su nombre: Hongqi Guoya.Un precio récord para un modelo chino El Guoya ha llegado oficialmente a los concesionarios rusos convertido en el coche chino nuevo más caro que se ha vendido hasta ahora en el país. La versión de acceso, denominada Elegance V6, arranca en 27,7 millones de rublos, mientras que la variante Imperial V8 alcanza los 31,7 millones de rublos. Esta última cifra equivale a unos 445.000 dólares, alrededor de 390.000 euros al cambio actual. Según fuentes del portal Carscoops, el precio prácticamente duplica el que pagan los compradores en China, donde este modelo parte de aproximadamente 207.000 dólares. La llegada del Guoya también ha sido celebrada por la propia marca en sus canales oficiales, destacando su debut en Moscú como una combinación de artesanía contemporánea, herencia cultural china y lujo de representación. Una berlina pensada para competir con la élite alemana Hongqi, cuyo nombre significa literalmente "Bandera Roja", fue durante décadas el fabricante encargado de producir los vehículos destinados a altos cargos del Gobierno chino. Ahora busca reforzar su presencia internacional con un producto concebido para rivalizar directamente con referencias como el Mercedes Clase S, el BMW Serie 7 o el Audi A8. Sus dimensiones reflejan claramente esa ambición. Con 5,35 metros de largo y una distancia entre ejes de 3,26 metros, el Guoya se sitúa entre las mayores berlinas de lujo del mercado, ofreciendo una presencia imponente tanto por tamaño como por diseño. El proyecto fue desarrollado bajo la supervisión de Giles Taylor, antiguo responsable de diseño de Rolls-Royce. Entre sus rasgos más distintivos destacan una gran parrilla cromada inspirada en elementos arquitectónicos de la Ciudad Prohibida de Pekín, un adorno retráctil sobre el capó y unas ópticas traseras que evocan las tradicionales linternas palaciegas chinas. Lujo orientado a los pasajeros traseros El interior ha sido concebido para que los ocupantes de las plazas posteriores disfruten de una experiencia cercana a la de una limusina. Dependiendo de la configuración elegida, el Guoya puede equipar cuatro asientos individuales y ofrecer funciones como masaje, ventilación, calefacción o posiciones reclinables de gran amplitud. La dotación tecnológica incluye una pantalla OLED 4K de 14,2 pulgadas, reconocimiento facial para activar los ajustes personalizados del conductor y un sistema de sonido con 32 altavoces. Materiales como cuero Nappa, Alcantara y maderas naturales completan una atmósfera claramente enfocada al lujo. Dos mecánicas híbridas de altas prestaciones La gama se articula en torno a dos sistemas de propulsión híbridos. El primero combina un motor V6 turboalimentado de 3.0 litros con una potencia conjunta de 380 CV y 570 Nm de par, asociado a una transmisión automática de ocho velocidades y tracción total. Esta versión acelera de 0 a 100 km/h en 5,5 segundos. Por encima se sitúa el Imperial V8, equipado con un bloque híbrido V8 turbo de 4.0 litros que desarrolla hasta 476 CV y 680 Nm de par. La firma destaca además una arquitectura de altas prestaciones con tecnología de doble turbocompresor e inyección directa avanzada. Gracias a ello, el modelo puede completar el 0 a 100 km/h en torno a los 4,5 segundos. Con esta propuesta, Hongqi no solo busca reforzar su presencia en Rusia, sino también demostrar que los fabricantes chinos ya están dispuestos a competir en el segmento más exclusivo del mercado automovilístico mundial.