Cinco corredores ayudan a Ephantus Mwangi Njeri a no sufrir una grave hipotermia durante la Transvulcania 2026Me hubiera encantado hacer una crónica sobre mi participación en la Ultra de la Transvulcania 2026, culminando el artículo con una descripción épica de mi llegada a meta en los Llanos de Aridane tras recorrer 73 kilómetros con un desnivel acumulado de 4350 metros, pero ya te voy adelantando que eso no va a pasar, nada más lejos de lo que en realidad ocurrió.Faro de Fuencaliente, menos de 20 metros sobre el nivel del mar, seis de la mañana. Una temperatura excelente para poner el cuerpo a prueba una vez más y recorrer el duro y a la vez espectacular trazado que nos brinda esta carrera, que cumple dieciséis ediciones, en La Palma, la Isla Bonita.Inicio de la Ultramarathon de la Transvulcania 2026“Hasta ahora todo va bien” Una vez dada la salida, y después de soltar alguna que otra lágrima de emoción al ver ese mar de frontales iluminados subiendo el duro tramo hasta Los Canarios, tocaba hacer un breve chequeo. Parecía que todo estaba en su sitio a pesar de llevar 715 metros de desnivel acumulado en menos de ocho kilómetros. Los gemelos me querían decir alguna cosa, pero no les acababa de entender, así que nada, a seguir comiendo kilómetros rumbo a Las Deseadas. Un poco antes de llegar al avituallamiento, los cuádriceps amagaron con un conato de huelga pero, tras una negociación entre sales y geles, todo volvió a la normalidad. Una normalidad relativa, ya que en ese momento acumulábamos casi 1.800 metros de desnivel en apenas 17 kilómetros. Justo en esa zona nos pasaron como balas los primeros de la Media, donde se encontraba, en segunda posición, Ephantus Mwangi Ngeri, el protagonista de esta historia..La foto de ‘Los seis de Las Deseadas’ Al llegar al avituallamiento escuché que uno de los primeros de la media, un keniano, andaba con problemas pero que continuaba en carrera. Sin más, tocaba rellenar bidones y seguir hacia el siguiente paso, el Refugio del Pilar. Pero no sería tan sencillo... Justo cuando empezaba la bajada, después de un rampón que te dejaba listo para una sesión de fisioterapia, llegó la escena que siempre intentas evitar encontrarte: un corredor sostenía a otro, que parecía en serios problemas, mientras me llamaba impaciente pidiendo ayuda. Y allí estaba Ephantus, completamente ido, en los brazos del primer héroe de la historia, sin poder vocalizar y mucho menos dar un paso más. Los síntomas de hipotermia eran claros. La cosa no pintaba bien para el atleta keniano, que había sido bronce dos días antes en la prueba del Kilómetro Vertical, con una subida espectacular desde Tazacorte hasta la Torre del Time. El compañero le había puesto su manta térmica encima y entre los dos lo abrazamos para que entrara en calor. Al momento se pararon otros tres corredores más, que no dudaron en ayudar. Ahí saque mi manta térmica para ponérsela por las piernas, otro le dio su cortavientos y otro intentó llamar al teléfono de emergencias de carrera. La cosa se ponía fea ya que hacía un viento horrible y la niebla era más densa. Y ahí estábamos los seis, abrazándonos como pingüinos en mitad de la montaña, a 2000 metros de altura, intentando dar calor a Ephantus. Y a nosotros, porque la espera se alargó y el frío iba haciendo mella en nuestros cuerpos. En ese momento apareció Roberto Martínez, fotógrafo local de la carrera, que no dudó en dar su abrigo al atleta keniano y subir a buscar ayuda, no antes de hacer una foto, que al menos para nosotros, va a acompañarnos toda la vida. Porque en la montaña, tus problemas son mis problemas. Todos los que estábamos ahí sabíamos que la carrera se nos estaba yendo, pero nadie se fue hasta que llegó la Cruz Roja. Transvulcania 2026Un desenlace cruel para una bonita historia Una vez Ephantus fue trasladado por los servicios de rescate de Cruz Roja, nos lanzamos como pudimos hacia el Refugio del Pilar, pero el escenario había cambiado completamente. Me dolían las manos y las piernas muchísimo y los músculos, helados y tensos, no estaban para tonterías. Por mucho que intenté pelear contra el físico y la cabeza, el final estaba ya escrito. En el Pilar, según llegué al avituallamiento, me dijeron que mi carrera y la de otros compañeros había terminado, estábamos fuera del tiempo de corte. Rabia, mucha rabia que desembocó en lágrimas al ver que tanto tiempo y esfuerzo invertido en la preparación no había servido para nada. O al menos eso pensaba mientras me quitaba el dorsal. Sé que fue egoísta, pero es lo que sucedió, en ese momento no pensaba en lo que había sucedido un rato antes, sólo pensaba en que había decepcionado a mucha gente que confiaba en mí. Luego se pasa, nos os asustéis, pero en ese momento, con la adrenalina por las nubes, el coctel de sensaciones no suele generar nada positivo. La foto, el mensaje de Ephantus y el abrazo con Javi que lo cambió todo Al llegar al hotel, vi que Roberto el fotógrafo me había escrito y me había enviado la foto. Ahí cambió todo. Me quedé callado, mirando entre lágrimas (sí, lo sé, es una crónica no apta para tipos duros) al móvil y viendo que igual sí que había merecido la pena. Vernos allí, a los seis, sonriendo entre la niebla, porque a pesar de la situación cayeron muchas bromas que para nosotros nos quedamos, me produjo una alegría y emoción inmensa. Igual que el mensaje que recibí de Mwangi agradeciendo el gesto: “It’s with fully heart thanks for what you did more than brotherhood...” empezaba diciéndome. Palabras que me acompañarán siempre. Por la noche llegó el penúltimo broche de la historia, el reencuentro con Javi, el chico de Barcelona, con el que me volví a fundir en un abrazo como habíamos estado haciendo hacía unas horas antes allí arriba. Nos conocimos 2000 metros de altura, durante casi una hora, y yo a ese tío le quiero a mi lado en cualquier carrera, porque como decía antes, sé que en la montaña, mis problemas también serán los suyos.Si has llegado hasta aquí y no sigues con el azúcar en niveles normales, voy a darte el último chute. El abrazo con Ángel, de la organización de la Transvulcania. En la recepción del hotel, entre lágrimas (ya no te pillará por sorpresa a estas alturas). La conversación que tuvimos queda grabada a fuego. Más gente como él o como Juanse. Gente bonita que ama y respeta el mundo del trail como nadie. La Isla Bonita y la Transvulcania nos deben una a ‘Los seis de Las Deseadas’.¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí