Bugatti podría haber reescrito la historia de los hiperdeportivos si hubiera lanzado esta versión del Veyron Bugatti celebra el 20º aniversario de uno de los modelos más emblemáticos, el Veyron, el coche que volvió a poner en el mapa a los de Molsheim. Recientemente ha presentado el FKP Hommage para celebrar su legado y también el de Ferdinand Piëch, su impulsor. Pero la historia de los hiperdeportivos habría sido diferente si hubiera existido una versión del Veyron muy especial: el Megawatt.El Bugatti Veyron se fabricó durante diez años, incluyendo diferentes versiones especiales. Equipado con un motor W16 de 8.0 litros y cuatro turbocompresores, entregaba una potencia de 1.000 CV, pero las iteraciones posteriores alcanzaron cifras aún mayores.Un ejemplo es el Veyron Super Sport y el Grand Sport Vitesse, que alcanzaban los 1.200 CV y 1.500 Nm de par. Sin embargo, el monstruoso W16 todavía tenía margen para más.La versión del Bugatti Veyron que no llegó a producción y habría cambiado la historia de los hiperdeportivosEl jefe de diseño de Bugatti, Frank Heyl, comentó a la revista Top Gear que había planes para una actualización del Veyron que sirviera como el canto de cisne del superdeportivo.En Molsheim tenían la intención de actualizar el potente motor de dieciséis cilindros para llevarlo hasta los 1.360 CV, añadiendo otros 160 CV sobre la variante más potente hasta el momento.En teoría, esta nueva versión del Veyron se iba a llamar Megawatt y, con ella, Bugatti podría haber vencido al Koenigsegg One:1 en la carrera de megavatios. Recordemos que el superdeportivo sueco debutó en 2014, un año antes de que se retirara el Veyron, con un brutal megavatio de potencia, equivalente a 1.360 CV.Bugatti canceló el proyecto del MegawattEl Veyron fue el proyecto más espectacular de Ferdinand Piëch, en aquel entonces presidente del Grupo Volkswagen. Pero, irónicamente, fue el deseo del CEO de llevar el coche récord aún más lejos lo que obligó a Bugatti a cancelar el proyecto.Piëch quería aumentar la potencia del Veyron Super Sport por encima de los 1.600 CV para que pudiera alcanzar los 450 km/h. Finalmente, llegó a 431 km/h de velocidad máxima en junio de 2010, en la pista de pruebas Ehra-Lessien del Grupo Volkswagen.Ferdinand quería que el coche fuera 19 km/h más rápido, pero eso resultó demasiado complejo, ya que el Veyron habría requerido mayores trabajos de ingeniería.En su lugar, Bugatti decidió esperar al Chiron, que debutó con los mismos 1.600 CV que el difunto jefe supremo del grupo había imaginado para su predecesor.Como es sabido, posteriormente el Chiron recibió más potencia en la versión Super Sport, hasta unos impresionantes 1.800 CV. Finalmente, en Ehra-Lessien, donde el Veyron Super Sport hizo historia, el Chiron Super Sport alcanzó los 490 km/h en agosto de 2019.Sin embargo, la versión de producción posterior se limitó a 440 km/h, igual que ocurrió con el Veyron Super Sport, que la compañía limitó a 415 km/h para proteger los neumáticos.Poco después de la carrera del Chiron Super Sport, Bugatti anunció que dejaba de perseguir récords de velocidad. Pero con el CO Mate Rimac al frente de la marca francesa, esa postura parece estar cambiando. Objetivo 500 km/hNo ha descartado otro intento de récord, potencialmente apuntando a la marca de 500 km/h. Sin embargo, alcanzar esa velocidad con el nuevo Bugatti Tourbillon impulsado por un V16 requeriría neumáticos especiales.Además, Bugatti ya no tiene acceso a las instalaciones de pruebas de Ehra-Lessien, lo que significa que necesitaría un nuevo lugar para establecer un récord de velocidad de un coche de producción. Esa nueva ubicación podría ser el Johnny Bohmer Proving Grounds en Florida, donde el SSC Tuatara alcanzó los 474 km/h en mayo de 2022. También el Koenigsegg Agera RS estableció varios récords en 2017 en una sección cerrada de la Autopista 160, fuera de Pahrump, Nevada.Por otro lado, Volkswagen todavía posee una participación del 45% en Bugatti a través de Porsche, así que tal vez se podría encontrar una solución.El siguiente capítulo podría ser llevar el Bugatti Tourbillon a 500 km/h. Sería una manera adecuada de honrar a Ferdinand Piëch, un visionario que tuvo una influencia clave en el Grupo Volkswagen.