En los coches modernos hay una infinidad de componentes, y cada uno de ellos cumple una función muy concreta. Hasta los elementos mecánicos que suelen pasar desapercibidos tienen un papel clave para que todo funcione con normalidad. Es suficiente con que una sola pieza del engranaje falle para que aparezcan averías o el vehículo directamente no funcione.De hecho, hay componentes que casi todo conductor desconoce y sin los cuales un coche no podría ni siquiera arrancar. Uno de ellos es el regulador de voltaje, una pieza clave del alternador de la que ha hablado Víctor Cordero, ingeniero de automoción con cuatro décadas de experiencia en el sector.Un ingeniero que lleva 40 años trabajando con coches aclara por qué el coche no quema la batería a altas revoluciones El regulador de voltaje El especialista explica que cuando el motor gira a más revoluciones, el alternador también lo hace. Eso hace que haya un mayor número de alternancias eléctricas, que a su vez se transforman en la corriente que sirve para alimentar a todo el sistema eléctrico del coche y recargar la batería del mismo. Es aquí donde surge la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que esa electricidad no eleve el voltaje hasta niveles peligrosos y la batería se queme? Pues bien, la respuesta está en el regulador de voltaje, un componente que se encarga de mantener la tensión dentro de unos márgenes seguros, que normalmente son de entre 13.5 y 14.8 voltios. En definitiva, gracias a él, no hay un exceso de corriente que queme la batería o los sistemas eléctricos del vehículo. En otras palabras, aunque el motor vaya alto de revoluciones, el coche sabe cuánta electricidad necesita en cada momento, y el regulador es como una especie de limitador que corta el exceso de voltaje. Así la batería no recibe más carga de la que puede soportar. Además, es clave para alargar la vida útil de las baterías modernas y mejorar la estabilidad de los sistemas eléctricos actuales. La evolución Cordero comenta que los primeros reguladores de voltaje de los alternadores eran externos e iban colocados encima del alternador o en algún lugar del chasis. Con el paso de los años, los reguladores han evolucionado hasta integrarse dentro del alternador y estar gestionados directamente por la centralita del motor. Eso sí, todavía no es un componente indestructible, ya que puede deteriorarse y hacer que haya sobrecargas o fallos eléctricos en el vehículo. Para evitar sustos, los especialistas recomiendan realizar un buen mantenimiento del sistema eléctrico y, sobre todo, aconsejan acudir a un profesional si las luces pierden potencia, comienza a oler a quemado o al coche le cuesta arrancar.