En Mónaco, donde cada curva tiene memoria y cada coche dice algo de quien lo conduce, Fernando Alonso ha vuelto a llamar la atención lejos del paddock. Esta vez no ha sido por una clasificación, una declaración o una maniobra arriesgada al límite del reglamento. El bicampeón del mundo ha aparecido por las calles del Principado al volante de un exclusivo Pagani Zonda Roadster Diamante Verde, una de esas máquinas que incluso en un lugar acostumbrado a los superdeportivos, consigue cautivar miradas.La escena tiene algo de simbólico. Montecarlo es uno de los territorios más reconocibles de la carrera de Alonso y también uno de los escenarios donde mejor se entiende su relación con el automóvil. Más allá de la competición, el piloto asturiano siempre ha mostrado una conexión muy personal con los coches de carácter, con aquellas piezas que representan una manera de entender la ingeniería, el diseño y las sensaciones de conducción como no lo hacen cualquier coche. El modelo con el que se le ha visto en esta ocasión no es un Pagani cualquiera. El conocido como "Diamante Verde" y pertenece a la familia más exclusiva del Zonda al ser una unidad única. Su carrocería de fibra de carbono, el trabajo artesanal de Pagani y una configuración realizada prácticamente a medida lo sitúan en ese territorio donde el automóvil deja de ser simplemente un medio de transporte para convertirse en objeto de colección, casi una obra de arte como los Lamborghini firmados por Ad Personam o los Maserati Fuoriserie. Distintas informaciones publicadas en las últimas horas, lo sitúan en un valor de mercado cercano a los diez millones de euros. Bajo esa carrocería se mantiene uno de los elementos que han convertido al Zonda en un icono moderno: el motor atmosférico V12 de origen AMG. En una época dominada por la electrificación y las asistencias, el Zonda sigue defendiendo una receta mucho más visceral y tradicional. Sonido mecánico, respuesta inmediata y una experiencia de conducción en la que el piloto vuelve a ocupar el centro de todo. Fernando Alonso arranca por primera vez su nuevo Pagani Zonda. EE Quizá por eso la imagen encaja con naturalidad en el universo de Alonso. A sus 44 años, el español continúa compitiendo en la élite con Aston Martin Aramco Formula One Team pese a los malos resultados con un coche que bien podría cambiar por este Zonda con el que posiblemente le iría mucho mejor, pero fuera de los circuitos, mantiene intacta una cultura automovilística que siempre ha ido más allá de los monoplazas. Su garaje nunca ha sido una simple colección de coches rápidos, suele responder a una lógica muy concreta: máquinas con historia, personalidad y una propuesta técnica diferente a lo que ofrece el resto. El piloto asturiano abandona el puerto con la nueva incorporación para su garaje. EE No es casualidad tampoco que haya sido precisamente en Mónaco, concretamente la entrega se ha dado en el puerto del Principado al haber venido en barco desde su lugar de origen. Allí, donde conviven tradición, exclusividad y pasión por el motor, el Pagani adquiere otra dimensión. En una ciudad donde abundan los nombres ilustres y los coches extraordinarios, el Zonda Diamante Verde sigue siendo una rareza absoluta. La aparición de Alonso al volante de esta pieza exclusiva no cambia nada en el campeonato de F1, pero sí recuerda algo que nunca ha desaparecido: antes que piloto, sigue siendo un apasionado del automóvil. Y en ese lenguaje, el de las máquinas irrepetibles, su nuevo Pagani parece hablar exactamente el mismo idioma.