En el universo del deporte de élite hay historias que no se cuentan solo con trofeos. A veces, la atención se desplaza a lo que ocurre lejos de la competición, en ese espacio privado donde las aficiones revelan tanto como los resultados. En el caso de Jannik Sinner, esa otra faceta tiene forma de motores, cifras extremas y decisiones que sorprenden incluso a quienes lo siguen de cerca. No se trata de una simple afición al automóvil. El tenista italiano ha construido con los años una colección que combina modelos de producción limitada, preparaciones de alto rendimiento y deportivos de distintas filosofías, donde conviven la ingeniería alemana más precisa y la emoción mecánica más pura. Mucho más que tenis Fuera de la pista, hay otro terreno donde el italiano también destaca: el mundo del motor. Su colección no responde únicamente al lujo, sino a una búsqueda muy concreta de sensaciones, precisión y rendimiento. Desde sus primeros ingresos como profesional, mostró interés por los coches, aunque su entorno frenó sus primeras decisiones. Con el tiempo, ha construido un garaje que combina ingeniería alemana, carácter italiano y modelos de culto. Él mismo ha reconocido que conducir es una forma de desconectar, un espacio donde reflexiona y encuentra calma lejos de la presión competitiva. Audi RS6 ABT Legacy Edition Uno de los pilares de su colección es el Audi RS6 preparado por ABT Sportsline en su versión Legacy Edition, una serie limitada a solo 200 unidades en todo el mundo. Bajo el capó esconde un motor V8 biturbo de 4.0 litros llevado hasta los 760 CV y 980 Nm de par, cifras que lo sitúan en territorio de superdeportivos. Supera los 300 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en menos de tres segundos. Además de la potencia, incorpora mejoras como aerodinámica en fibra de carbono, suspensión específica y escape deportivo, con un coste que supera ampliamente los 350.000 euros en unidades personalizadas. Audi RS6 ABT Legacy Edition Ferrari 812 Competizione Este modelo recurre a un motor V12 atmosférico de 830 CV, una rareza en la industria actual. No hay turbos ni electrificación, todo gira en torno a la respuesta directa y a una experiencia de conducción pura. Se trata de una edición limitada, concebida para coleccionistas y conductores experimentados, donde el rendimiento se combina con una filosofía clásica que cada vez tiene menos espacio en el mercado. Porsche 911 Carrera 4GTS Otro de los modelos habituales en su día a día es el Porsche 911 en versión Carrera 4 GTS, un deportivo que ronda los 541 CV y los 312 km/h de velocidad punta. A diferencia de otros coches de su colección, este modelo representa el equilibrio. Mantiene prestaciones elevadas, pero con una usabilidad mayor, algo que encaja con desplazamientos frecuentes en entornos como Mónaco. Es, en cierto modo, el punto intermedio entre radicalidad y practicidad dentro de su garaje. Alpine A110 Más discreto pero igual de interesante es el Alpine A110, un deportivo ligero con 252 CV que prioriza la agilidad sobre la potencia bruta. Acelera de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos y alcanza los 250 km/h, pero su verdadero valor está en el comportamiento en curvas, donde el peso reducido marca la diferencia. Es un coche pensado para disfrutar de la conducción en carreteras reviradas, lejos de los números extremos de otros modelos. Alpine A110 Opciones más racionales En su colección también hay espacio para vehículos más utilizables en el día a día, como el Alfa Romeo Giulia Veloce o el Stelvio Q4 Veloce. Ambos modelos ofrecen tracción total, potencias equilibradas y un enfoque más práctico, sin renunciar al diseño italiano ni a cierto carácter deportivo. A ellos se suma su relación con Ferrari, donde ha tenido contacto con modelos como el Purosangue, un SUV de altas prestaciones que representa la evolución del lujo deportivo. Jannik Sinner, campeón de Wimbledon 2025. Y, de repente, una elección inesperada Con todo ese contexto, lo que ha llamado la atención en Madrid no ha sido ninguno de esos coches. Antes de viajar, el tenista fue visto desplazándose en una Vespa, un icono mucho más sencillo y accesible. En un entorno dominado por superdeportivos y cifras desorbitadas, esa imagen rompe el patrón habitual. No por el vehículo en sí, sino por lo que transmite. Mientras se juega el Mutua Madrid Open en la Caja Mágica, su garaje sigue creciendo en paralelo, entre extremos que van desde los 830 CV de un V12 hasta la sencillez de dos ruedas.