El inesperado accesorio del nuevo Pagani Zonda de Alonso que está revolucionando las redesEn los últimos años, las redes sociales se han encargado de mostrar una de las pasiones de Fernando Alonso cuando no está compitiendo: adquirir automóviles clásicos y modernos que no dejan de ser una buena inversión, un valor refugio. Desde hace pocos años reside en Mónaco y la compra y venta de automóviles deportivos y de lujo es algo más que un simple capricho, es un negocio, y mucho más cuando el coche que se comercializa ha pasado antes por las manos del bicampeón del mundo. No es lo mismo comprar una pieza muy jugosa que adquirir la misma joya, pero con Fernando Alonso como anterior propietario. Se desconoce si todos los coches con los que el español circula por las calles del principado pertenecen a su propiedad, lo hace para probarlos o tiene algún tipo de acuerdo con alguna de las empresas del sector. El caso es que ya le hemos podido ver con modelos muy selectos (criterio no le falta según apunta algunos expertos) de Lamborghini, Aston Martin y Ferrari y clásicos más recientes como el Audi Quattro, el Mercedes CLK GTR (sólo hay 25 en el mundo) o el Lancia Delta Integrale (coches que eran un sueño en su infancia). Su última operación es un flamante Pagani Zonda Diamante Verde, un hiperdeportivo valorado en 10 millones de euros vendido por el especialista alemán Mechatronik (que fue fundada por Frank Rickert y hoy continúa la gestión su hija Jule). Eso sí, se desconoce el importe real de la operación y sus condiciones a pesar de lo publicado por otros medios que apuntan a esta cifra. Los vendedores contaron con el permiso de Fernando Alonso para publicar el acto de entrega y en el post de Instagram aparecen varias fotos en las que se puede ver un accesorio inesperado: una sillita de bebe decorada con los colores del casco de Alonso ya que el asturiano fue padre recientemente. Es un coche fabricado en 2017 que fue puesto a la venta por su anterior dueño en 2024, con apenas 800 kilómetros y unas cifras de rendimiento impresionantes gracias a su motor Mercedes V12 y unas cualidades aerodinámicas incontestables. La fábrica está situada en Módena, cerca de otras como Lamborghini, Ferrari o Maserati y la creó en 1992 un ingeniero argentino llamado Horacio Pagani, que, gracias a la recomendación del mismísimo Juan Manuel Fangio, pudo entrar como operario en Lamborghini en 1983 y desde ahí alcanzar uno de los puestos más importantes del departamento de ingeniería. Poco después se marchó, montó su propia marca y hoy modelos como el Zonda y el Huayra son piezas muy cotizadas a pesar de ser muy recientes. Su trabajo en fibra de carbono es muy valorado en el sector y, además, disfruta de la asociación con Mercedes, que le suministra motores tan imponentes que rinden más de 700 cv y emiten un sonido que te deja “loco”. Algo que sólo los muy puristas del mundo del automóvil pueden apreciar. Como es el caso de Alonso. Lo primero que llama la atención es su impresionante acabado en verde. No es un verde cualquiera. La carrocería mezcla tonos metálicos profundos con reflejos que cambian según la luz, resaltando todavía más las formas extremas del coche. Cada curva, cada toma de aire y cada superficie de fibra de carbono parecen diseñadas para convertir al Zonda en una escultura en movimiento. Y eso es precisamente lo que hace especial a Pagani. Mientras gran parte de la industria se obsesiona con pantallas gigantes y asistentes electrónicos, la firma italiana sigue construyendo coches con alma mecánica. El Diamante Verde mantiene intacta esa filosofía brutal y purista que convirtió al Zonda en una leyenda. Detrás de los asientos sigue rugiendo el mítico V12 atmosférico de origen AMG, uno de esos motores que ya no deberían existir en pleno 2026. Sin electrificación, sin filtros artificiales y sin sonidos sintetizados. Solo cilindrada, revoluciones y una banda sonora capaz de poner los pelos de punta incluso parado al ralentí. Pero el verdadero valor del Pagani Zonda Diamante Verde no está únicamente en sus cifras o en su exclusividad. Está en lo que representa. En una época donde muchos superdeportivos empiezan a parecerse demasiado entre sí, el Zonda sigue siendo un coche con personalidad propia, exagerado, imperfecto y absolutamente emocional. Brutal. Y quizá por eso sigue fascinando tanto. Porque el Diamante Verde no parece construido para batir récords ni presumir de tecnología futurista. Parece creado simplemente para enamorar a cualquiera que todavía entienda el automóvil como algo capaz de provocar emociones reales.