Los vehículos eléctricos son desde hace ya varios años una realidad presente en muchas ciudades. Su crecimiento en las últimas décadas es una realidad y cada vez son más los conductores que apuestan por esta tecnología, pero al mismo tiempo sigue habiendo muchas dudas alrededor de ellos. Uno de los aspectos que más debate ha generado es el coste de su mantenimiento.El desgaste de sus piezas, el precio de los reemplazos o si necesitan más reparaciones que los coches de combustión son temas de debate frecuentes entre los conductores que piensan en comprar un eléctrico. Para salir de dudas, las mejores pruebas son las propias experiencias de conductores que llevan muchos kilómetros recorridos con este tipo de vehículos. Una prueba real Philippe, un hombre francés que trabaja como supervisor de eficiencia energética, ha explicado a Automobile Propre cuánto dinero ha invertido en mantener una furgoneta eléctrica que tiene 9 años y con la que ha recorrido 200.000 kilómetros. Para sorpresa de muchos, el conductor asegura que apenas ha comprobado que este tipo de vehículos son baratísimos de mantener. Recorre 200.000 kilómetros con una furgoneta eléctrica y descubre lo baratas que son de mantener: "Solo he sustituido una bombilla""Solo he cambiado la bombilla del faro delantero izquierdo dos veces. Incluso la batería de 12 V es original. La última inspección del vehículo salió impecable", asegura un Philippe que, añade, lo único que tiene que hacer con cierta frecuencia es cambiar el cable y la caja de carga, que perdieron rendimiento tras varias cargas y descargas diarias. Eso sí, hay que decir que el hombre realiza una conducción tremendamente eficiente. Por ejemplo, no utiliza la calefacción a diario "porque no llegaría al trabajo" y pone la ventilación al límite. Además, no suele superar los 90 km/h. Estas técnicas le sirvieron para superar la autonomía oficial y recorrer 177 kilómetros con una sola carga. Su valor Philippe buscó el ahorro también a la hora de comprar su furgoneta, ya que se hizo con ella después de que fuese usada como modelo de exposición durante casi un año. Tenía solamente 10 kilómetros en el odómetro, y a cambio se ahorró varios miles de euros: "Nueva valía 31.990 euros. El concesionario la ofrecía por 25.500 euros, pero tras descontar la bonificación, el incentivo por desguace y un pequeño descuento, pagué 15.500 euros". Lo que no podrá hacer Philippe es revender su furgoneta y recuperar parte de la inversión, ya que el vehículo ha sufrido una importante depreciación. "Ahora que se acerca a los 200.000 km, sé que mi vehículo no se puede vender. Así que me lo quedo. Para mi uso personal, esta furgoneta es una maravilla", concluye el francés.