Polestar refuerza su hoja de ruta climática con una reducción del 31% de emisiones por vehículo vendido desde 2020. Así lo refleja el Informe de Sostenibilidad 2025 que la marca sueca acaba de hacer público, un documento que sitúa este avance en un contexto de crecimiento industrial y comercial sostenido, marcado por la expansión internacional, el lanzamiento de nuevos modelos y el aumento del volumen de ventas. La cifra adquiere especial relevancia al producirse en un periodo en el que Polestar ha ampliado de forma significativa su actividad. Desde 2020, la compañía ha superado las 60.000 unidades vendidas anualmente, ha extendido su presencia a 28 mercados, ha incorporado tres nuevos modelos a su gama y ha puesto en marcha producción en fábricas ubicadas en tres países distintos. Todo ello sin frenar su curva de reducción de emisiones, un aspecto que la marca subraya como elemento diferenciador en un sector donde los compromisos climáticos muestran signos de debilitamiento. En un escenario global en el que parte de la industria del automóvil vuelve a destinar recursos a los motores de combustión y los marcos regulatorios ofrecen señales dispares, Polestar mantiene una estrategia centrada exclusivamente en el vehículo eléctrico. La compañía, la única de origen europeo dedicada en exclusiva a este tipo de tecnología sin emisiones, defiende un enfoque basado en resultados medibles frente a objetivos a largo plazo aún por materializar. Según el informe, esta consistencia le permite avanzar hacia su meta de alcanzar la neutralidad climática en 2040. Diferentes frentes de actuación La reducción de emisiones por vehículo vendido se apoya en varios pilares industriales. Entre ellos, destaca el incremento del uso de energías renovables tanto en la fabricación de baterías como en los procesos productivos, así como una mayor integración de materiales con menor huella de carbono. A estos factores se suma el peso creciente del Polestar 4, el modelo con el impacto climático más bajo de la gama hasta la fecha, cuyo aumento de volumen durante el último año ha contribuido de forma significativa a mejorar el balance global de emisiones. Polestar El contexto energético de los mercados europeos también juega un papel relevante. La progresiva descarbonización del mix eléctrico en países clave reduce las emisiones asociadas a la fase de uso de los vehículos eléctricos, un aspecto especialmente importante para Polestar, dado que Europa concentra más del 75% de sus ventas. Esta realidad refuerza la propuesta de valor del vehículo eléctrico no solo desde el punto de vista ambiental, sino también económico y operativo, en un momento marcado por la volatilidad de los precios del petróleo y las tensiones en el suministro de combustibles fósiles. Desde la dirección de la compañía, el mensaje es claro: crecimiento y reducción de emisiones no son objetivos incompatibles. Polestar insiste en que la electrificación aporta beneficios tangibles al cliente final, como menores costes de uso y una mayor estabilidad frente a las incertidumbres energéticas. A medida que la electricidad de origen renovable gana peso, el vehículo eléctrico se consolida como una alternativa no solo más sostenible, sino también más predecible y fiable en términos de uso diario. Proyecto Polestar 0 Uno de los capítulos más relevantes al respecto es la actualización del proyecto Polestar 0, la iniciativa con la que la marca aspira a desarrollar un coche climáticamente neutro sin recurrir a compensaciones antes de 2035. El trabajo se articula en torno a Mission 0 House, un centro de investigación en Gotemburgo (Suecia) que reúne a empresas e instituciones académicas para abordar las emisiones asociadas a materiales y procesos de alto impacto. Mission 0 Polestar Aunque el calendario inicial, que fijaba el objetivo en 2030, ha sido revisado, Polestar interpreta este ajuste como una muestra de realismo ante la complejidad tecnológica e industrial del reto. Lejos de reducir ambición, la compañía ha reforzado la iniciativa con nuevas líneas de investigación centradas en materiales para baterías, textiles de base biológica, tecnologías de conversión de CO₂ en nuevos materiales y un piloto a gran escala de acero de ultra bajas emisiones. Mission 0 House se constituyó formalmente en 2025 y cuenta con una financiación cercana a los 100 millones de coronas suecas (unos nueve millones de euros), asegurados para un periodo de cinco años. El consorcio está formado actualmente por cinco instituciones académicas suecas y seis empresas, lo que subraya el carácter colaborativo del proyecto y su orientación hacia soluciones con potencial de aplicación industrial.