Prohibido patinetes: empieza el veto en algunas ciudades gracias a una nueva señal de la DGTLa irrupción de los patinetes eléctricos ha transformado en pocos años la movilidad urbana en España. Lo que empezó como una alternativa puntual al coche o al transporte público se ha convertido en un medio de desplazamiento habitual en muchas ciudades, pero también en una fuente constante de fricciones con peatones y otros vehículos. En este contexto, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha dado un paso más con la incorporación de una nueva señal específica que permite prohibir la circulación de patinetes y otros vehículos de movilidad personal (VMP) en determinadas vías urbanas. La señal, denominada R‑118, forma parte del catálogo renovado de señalización vial aprobado en 2025, una actualización largamente esperada tras más de dos décadas sin cambios de calado. Su función es clara: vetar el acceso a los VMP, entre los que se incluyen patinetes eléctricos, hoverboards y dispositivos similares, en cualquier calle donde el ayuntamiento decida instalarla. No se trata de una prohibición general, sino de una herramienta legal que da margen a los municipios para ordenar mejor el uso del espacio viario. Señal R-118: ¿qué significa? Uno de los primeros ayuntamientos que está estudiando aplicarla es Gijón. El consistorio ha solicitado ya un lote de señales R‑118, según ha publicado El Comercio, y ha abierto el debate sobre en qué calles tendría sentido restringir la circulación de estos vehículos. La decisión llega en un momento de mayor control sobre los patinetes, tras la entrada en vigor de nuevas normas nacionales que regulan su uso, su velocidad máxima (25 km/h) y, desde este año, la obligatoriedad del seguro en muchas ciudades. Desde la DGT recuerdan que la señal no introduce una norma nueva, sino que refuerza lo que ya prevé la legislación: los patinetes están prohibidos en aceras y zonas peatonales y solo pueden circular por la calzada o por vías específicamente habilitadas, como carriles bici. La diferencia es que ahora los ayuntamientos pueden señalar de forma expresa calles o tramos donde los VMP no son bienvenidos, eliminando ambigüedades y facilitando la labor sancionadora. El trasfondo es la convivencia. Según datos del propio organismo, en España circulan varios millones de patinetes eléctricos y los accidentes relacionados con ellos han crecido de forma paralela a su uso. Aunque su impacto mediático es menor que el de los siniestros de tráfico convencional, los conflictos con peatones –especialmente en zonas céntricas o de alta densidad– se han convertido en una preocupación recurrente para las policías locales. Patinetes eléctricos en la movilidad urbana La implantación de la señal R‑118 dependerá exclusivamente de los ayuntamientos, que deberán valorar criterios de seguridad, anchura de la vía, intensidad del tráfico y presencia de peatones. No se trata de llenar las ciudades de prohibiciones, sino de intervenir en puntos concretos donde la circulación de VMP resulte especialmente problemática. En el caso de Gijón, el debate sigue abierto y aún no se ha decidido la ubicación exacta de las señales. Esta novedad llega además en plena reordenación normativa de los patinetes eléctricos, con exigencias crecientes en materia de homologación, identificación y responsabilidad civil. El objetivo último es integrar estos vehículos en el sistema de tráfico como lo que ya son a todos los efectos: un actor más de la movilidad urbana, con derechos, pero también con límites claros. Para los usuarios, el mensaje es sencillo: conviene estar atentos a la señalización. A partir de ahora, una simple señal puede marcar la diferencia entre circular legalmente o enfrentarse a una multa. Y para los ayuntamientos, la R‑118 se convierte en una herramienta clave para gestionar un fenómeno que ha llegado para quedarse, pero que aún busca su sitio en la calle.