Luis León Sánchez engrasa la cadena de su bicicleta«Yo sufro siempre», decía Luis León Sánchez después de ganar la tercera etapa de la Skoda Titan Desert 2026. Sufrió en la primera etapa, cuando dos pinchazos le impidieron luchar por la victoria y sufre cada día, castigado por una lesión en el brazo derecho, que lleva protegido con una gasa para tapar los puntos, y por dos costillas fisuradas que le dificultan la marcha en los terrenos más complicados.«No es la primera vez que me fisuro las costillas. Sabía a lo que venía aquí, nadie me ha obligado, había dado mi palabra de venir aquí, también por los esponsors a los que represento. Hoy también viene Miguel [Indurain], estoy con Pruden, estoy con todos los de la organización. Cuando das tu palabra tienes que estar aquí. No es excusa, es por voluntad mía», asume. «No puedes dar lo máximo de ti, no es ninguna excusa y tampoco es plan de venir aquí a sufrir», añade. «Si estoy delante, bien y si estoy detrás, disfrutar de los paisajes, levantar la cabeza, mirar para los lados y eso es también el encanto del ciclismo».Luisle tuvo que pararse en el primer tramo de la carrera, pero no por un problema mecánico. «Cuando hay mucha arena, mucho polvo, hay que cuidar el material, que es lo que he aprendido aquí. He parado a echar un poquito de aceite a la cadena para que no haya roturas de cadena», explica.«La primera parte para mí ha sido difícil porque no entraba en calor. La primera zona era muy rocosa y no iba a gusto en la bici. Creo que la etapa de mañana puede marcar el devenir de esta Titan Desert. Es un día muy duro, no hay masaje, no hay mecánica, no hay de nada», reflexiona. Se refiere Luisle a la etapa maratón, en la que los corredores no pueden disponer de ningún tipo de asistencia más allá de la que les puedan ofrecer sus compañeros. «Aquí puede pasar cualquier cosa cualquier día. El primer día fue complicado para mí, sufrí dos pinchazos, pero contento de estar aquí», añade.Por detrás de él en la meta entraba Luis Ángel Maté, que mantiene el liderato con 9:24 de ventaja sobre Luisle. En la prueba femenina, el único rival de Tessa Kortekaas es el desierto. La neerlandesa con residencia en Lanzarote llegó vigésima en la etapa y es duodécima en la general. La segunda es la ganadora del año pasado, la madrileña Pili Fernández, que ya viaja con casi una hora y cuarto de retraso sobre Tessa. «No hemos dado todo. Mañana es la etapa maratón y ahí sí que será más duro», asumía Kortekaas después de cruzar la línea de meta.