Mantener el coche limpio es para muchos conductores una cuestión meramente estética, pero la realidad es que también influye en aspectos tan importantes como el estado de la carrocería, la visibilidad al volante o incluso el valor de reventa del vehículo. Además, desde hace algunos años existe la duda de si un vehículo lleno de suciedad consume más combustible que uno completamente limpio.De hecho, hay quienes aseguran que la acumulación de polvo, barro u otros restos afecta a la aerodinámica del vehículo. Para resolver la duda, un grupo de expertos ha realizado las pruebas necesarias y los resultados son claros: limpiar el coche con frecuencia sirve para ahorrar dinero en la gasolinera. El experimento Los divulgadores científicos conocidos como MythBusters cubrieron un vehículo de tierra y barro. Después, condujeron con él en una pista de pruebas para medir su consumo de combustible, que fue de 24 millas por galón, una cifra que convertida al sistema de medidas europeo sería 10,2 km/l o 9,8 litros por cada 100 kilómetros. Posteriormente, limpiaron el coche y realizaron la misma prueba, obteniendo un rendimiento de 26 millas por galón (11,05 km/l o 9 litros por cada 100 kilómetros). Aunque a priori puede parecer que la diferencia es mínima, mantener el coche limpio en un trayecto imaginario de 10.000 kilómetros permitiría ahorrar cerca de 80 litros de combustible. Con el precio actual de la gasolina en España, que ronda el 1,5 euros por litro, esta diferencia se podría traducir en un ahorro de unos 121,76 euros al año por mantener el coche limpio. De ahí que los especialistas insistan en la necesidad de lavar el vehículo cada cierto tiempo. La explicación Para entender por qué un coche limpio consume menos que uno sucio, hay que tener en cuenta dos factores. Por un lado, la suciedad altera la aerodinámica porque la carrocería está diseñada para que el aire resbale generando poca resistencia. Si la superficie es rugosa, el viento hace que el coche frene más. Por otro lado, los residuos pegados al coche aumentan el peso del mismo, obligando al motor a trabajar más para recorrer la misma distancia.