Los remedios caseros también tienen un espacio en el imaginario popular del mantenimiento del automóvil. Entre los más extendidos se encuentra la creencia de que productos habituales como sal, arroz o café pueden eliminar el olor a humedad en el interior del coche. ¿Cómo evitar la humedad en el coche? Una solución económica y práctica son los absorbedores de humedad. Para hacerlo, solo se necesitan productos fáciles de encontrar en casa. Uno en especial, está en la cocina. El arroz es un innato absorbedor de humedad, por algo es conocido por secar móviles u otro electrodoméstico mojados. Según muchos tutoriales que abundan en Internet, solo son necesarios unos 40 gramos (cualquier tipo de este cereal es válido) y luego se deben meter los granitos en una bolsa o en un calcetín. El mito afirma que la bolsita o calcetín se puede dejar dentro del coche o también en armario, maletas u otro espacio. Además, el arroz tendría doble función, pues también serviría para neutralizar los malos olores. Incluso se habla de una opción un poco más elaborada, es agregar aceites aromáticos o pétalos de flores secas en su interior, con el fin de generar agradables aromas. ¿Es efectivo? ¿Qué dicen los expertos? Sin embargo, desde Euromaster, especialista en mantenimiento integral del vehículo, advierten que estas prácticas no solo resultan ineficaces, sino que además pueden retrasar la detección de un problema real. La teoría que respalda estas soluciones se basa en la supuesta capacidad de algunos de estos productos para absorber humedad o enmascarar olores. Por ello, se suele recomendar colocar recipientes con sal o arroz dentro del coche durante varias horas, o dejar granos de café para aprovechar su aroma intenso. No obstante, estas medidas actúan únicamente de forma superficial y no atacan la causa del mal olor cuando este persiste en el tiempo. Humedad en el coche Según explican los profesionales de Euromaster, en la mayoría de los casos el olor a humedad está directamente relacionado con el estado del filtro del habitáculo. Este componente cumple una función clave en el sistema de ventilación, ya que se encarga de filtrar el aire que entra en el interior del vehículo y de retener polvo, polen y otros contaminantes potencialmente perjudiciales para la salud. La importancia del filtro del habitáculo aumenta especialmente en primavera, cuando se incrementan los niveles de polen y gramíneas en el ambiente. En este contexto, mantener el filtro en buen estado resulta esencial para preservar la calidad del aire interior y proteger a los ocupantes, en especial a quienes sufren alergias. Sustitución del filtro del aire en un coche. Además, un filtro deteriorado reduce la cantidad de aire que circula por el sistema de climatización, lo que provoca una menor sensación de frescor, un funcionamiento menos eficiente del aire acondicionado y un impacto negativo en el consumo de combustible. En el caso de los vehículos eléctricos, esta situación puede afectar directamente a su autonomía. La solución pasa por una intervención sencilla: la sustitución del filtro del habitáculo, cuyo coste se sitúa entre 20 y 50 euros. Con el componente nuevo instalado, se mejora la calidad del aire en el interior del vehículo y el sistema de climatización recupera un funcionamiento óptimo. ¿Cuándo hay que cambiar el filtro del habitáculo? Por regla general, en las revisiones programadas de cada modelo, la marca dictamina el número de kilómetros tras el cual habría que sustituir el filtro del habitáculo. Claro que depende de por dónde se circule, ya que no es lo mismo hacerlo todo el día por una gran ciudad, donde la contaminación lo saturará antes de tiempo, que hacerlo por un pueblo o en frecuentes viajes, donde el aire estará más limpio. Los filtros son la pieza más comprada. En cualquier caso, no está de más echar un vistazo cada año y comprobar su color y si tiene polvo, polen o suciedad; lo que demostraría que se ha circulado por zonas sin el aire muy limpio. Si se muestra ya negruzco, es un síntoma de que requiere su cambio. En cualquier caso, lo aconsejable es hacerlo entre los 15.000 y los 20.000 kilómetros o cada año (o antes, si se circula por algunas zonas más sucias). Cambio de filtro de aire acondicionado del coche. Captura de pantalla TIkTok.