No hace demasiado, daba la sensación real de que KTM no iba a salir adelante. La compañía atravesó una etapa durísima marcada por la insolvencia, la reestructuración y un nivel de incertidumbre suficiente como para poner nerviosos incluso a los fans más fieles. De repente, estaba luchando simplemente por mantenerse en pie. Entonces entró en escena Bajaj Auto, apretó las tuercas y le dio a KTM el oxígeno que necesitaba para resetear, aunque con despidos de por medio, como suele ser habitual en estos casos para volver a ser solvente. Actualmente, KTM ya está centrada de nuevo en lo importante, crear buenas motos, y el regreso de la 890 Adventure R Rally suena a declaración de intenciones. Lo llamativo es que KTM no ha intentado reinventar nada, sino que ha redoblado su apuesta de hacer una máquina rápida fuera del asfalto. La mayor exhibición está en las suspensiones. Delante monta una horquilla WP XPLOR PRO 7548 con tecnología Cone Valve. Detrás, va un amortiguador WP XPLOR PRO 6746. Ambos son totalmente regulables y tienen 270 mm de recorrido, lo que permite meterse en caminos a ritmo alto y confiar en que la moto lo gestione. Ese sistema Cone Valve llega directamente del programa de competición de KTM y está pensado para mantener una amortiguación consistente cuando todo se vuelve caótico. Piedras, roderas, dunas, badenes, elecciones de trazada cuestionables… todo. El resto sigue la misma filosofía. Las ruedas son de auténtica especificación rally, con llantas Excel de 2,15 x 21 pulgadas delante y 4,00 x 18 pulgadas detrás. Hay guardabarros delantero alto, un asiento más plano y estriberas Factory Racing que de verdad ofrecen agarre cuando llevas horas de pie. KTM incluso incluye protectores del depósito en carbono y protección extra para las zonas más expuestas, porque esta moto da por hecho que en algún momento se va a ir al suelo en un lugar remoto y poco oportuno. La potencia es conocida, pero eso no es malo. El motor bicilíndrico en paralelo de 889 cm3 sigue aquí, con 105 CV (77 kW) y 100 Nm de par. Tiene pegada, es vivo y, lo más importante, es predecible cuando vas cruzado sobre tierra. KTM lo acompaña con un escape Akrapovic Slip-on Line, alrededor de un 35% más ligero que el de serie. La electrónica viene completa, pero sin estorbar. Hay ABS Off Road, varios modos de conducción (incluido el Rally Mode) o control de tracción. La transmisión Quickshifter Plus y el control de crucero son de serie. Todo se gestiona desde una pantalla TFT de 5 pulgadas con navegación giro a giro, de modo que es tan válida en un enlace largo como en plena tierra. El precio se sitúa en 21.799 euros, que no es poca cosa, pero esta moto no pretende ser la elección sensata. Es la moto que compras porque sabes lo que es una suspensión Cone Valve y ya te has convencido de que la necesitas.