Los 30 coches más bonitos de la historia de la automociónLos coches más rápidos del mundo y su velocidad máximaLos 30 coches más caros y lujosos del mundo, analizadosHennessey es una de las grandes marcas de hypercars junto a Bugatti y Koenigsegg, con quien se está jugando, con permiso del actual coche más rápido del mundo, el Yangwang U9X, el romper la barrera de los 500 km/h.Sin embargo, lo nuevo de la marca de Texas resulta que no va por esa vía, sino por algo que hoy en día los conductores valoran muchísimo más que la velocidad máxima: las sensaciones.Hennessey BlackbirdCon esa idea en mente, el recién desvelado Hennessey Blackbird se desmarca de los Bugatti Chiron y Tourbillon o los Koenigsegg Jesko y Sadair's Spear. Hasta de su hermano el Hennessey Venom F5. A diferencia de todos ellos, el Blackbird es un hypercar con motor atmosférico, cambio manual y tracción trasera. Un superdeportivo a la vieja usanza que no deja de reivindicar lo analógico. Y todo ello sin dejar de ser una máquina endiabladamente rápida.Características del Hennessey BlackbirdBautizado con el apodo del mítico Lockheed SR-71, uno de los aviones furtivos más famosos de la historia y uno de los aviones más queridos en general, el Blackbird es el tercer superdeportivo de Hennessey tras el Venom GT y el Venom F5. Pero a diferencia de ellos, no se centra en la velocidad máxima, sino en la experiencia de conducción.Hennessey BlackbirdEl mejor ejemplo de ello es su impresionante motor V8 atmosférico de 6.2 litros desarrollado por Ilmor, que se espera desarrolle entre 800 y 850 CV y será capaz de girar a más de 9.000 rpm, superando así a referencias como el McLaren F1 y posiblemente al Ferrari 12Cilindri, aunque quedándose lejos del ya funcional V12 6.5 del Nilu con 1.000 CV.La potencia, además, se transmite únicamente a las ruedas traseras, a través de un cambio manual de 6 velocidades. Nada de esto evita que ofrezca unas prestaciones de auténtico hypercar, con un 0 a 100 km/h en solo 2,5 segundos, y una velocidad punta de 354 km/h. Esto también es posible gracias a su construcción ultraligera, con un chasis y carrocería de fibra de carbono diseñados a medida, que permiten mantener el peso en seco por debajo de los 1.360 kg.Hennessey BlackbirdUn superdeportivo ¿como los de antes?De hecho, la apuesta por esta experiencia analógica va incluso más allá, porque en su interior no hay ni rastro de pantallas. Ni una instrumentación digital, sustituida por un cuadro de mandos con cuentarrevoluciones analógico a la vieja escuela, ni siquiera botones en el volante. Si aún quieres conducir con la ayuda de Apple CarPlay o Android Auto, tendrá que ser a través de tu propio móvil de la mano de un soporte dispuesto, aunque también podrías instalar una pantalla como esta. La consola, sin embargo, tiene botones físicos y una gran palanca de cambios.Donde sí que el Blackbird no renuncia a lo más sofisticado y moderno es, por un lado, en su impresionante y agresivo diseño exterior, que hace que incluso otros hypercar como los de Bugatti parezcan aburridos, y que fascina por sus detalles inspirados en el SR-71 Blackbird, como sus dos aletas de tiburón desplegables en la trasera, descubriendo su espectacular salida cuádruple de escape formando un rombo. También llaman la atención las separadas entradas de aire en su puerta. El apartado aerodinámico de este coche es digno de un Hypercar, pero de los de competición.Por otro lado, está lo que hay bajo la carrocería. Un sofisticado chasis con suspensión adaptativa que, al hecho de tener espacio para maletas de mano, cuatro posavasos y un lujoso interior con aún más espacio, hace de este un coche incluso "práctico" para lo que suele ser habitual en este club de los hypercar.Hennessey BlackbirdPrecio del Hennessey BlackbirdEl nuevo Hennessey Blackbird se presentará en sociedad en el evento The Quail el próximo 14 de agosto, durante la Monterey Car Week, dando inicio así a una serie limitada de la que saldrán solo 71 unidades de este hypercar para todo el mundo, cada una de ellas con un precio que arranca en los 2,5 millones de dólares antes de impuestos, algo más de 2 millones de euros al cambio.Y si bien Hennessey no es Bugatti ni Koenigsegg en cuanto a estatus y número de clientes, seguro que van a volar igual. La firma americana ha comprendido algo que hace un tiempo contábamos en un artículo: Se está produciendo una desintoxicación digital en los coches. El lujo, más aún en deportivos como este, ya no se mide en número de pantallas, sino en una vuelta a lo analógico que Hennessey está potenciando aquí.Hennessey Blackbird