Suzuki Alemania acaba de presentar dos versiones especiales de la Suzuki GSX-8R llamadas Daidai-Iro Edition y Daidai-Iro Power Edition. Y, sinceramente, se agradece ver a Suzuki hacer algo un poco más interesante que el clásico movimiento de la industria de lanzar unos nuevos y llamativos gráficos. De momento, estas motos son exclusivas para Alemania, lo que las convierte en una rareza para los motoristas de otros países. En lugar de venderlas de serie y que el propietario empiece a pedir piezas aftermarket, Suzuki se ha adelantado y las ha configurado tal y como muchos acabarían modificándola. GSX-8R Daidai-Iro Edition: estética y accesorios de fábrica La primera es la Daidai-Iro Edition, que significa literalmente “color naranja” en japonés. Suzuki lo lleva hasta el extremo con una pintura Glass Blaze Orange muy viva que llama mucho la atención. Es estridente y encaja a la perfección con los afilados carenados de la GSX-8R. Más allá de la pintura, Suzuki incluye un puñado de mejoras que hacen que la moto parezca más seria al instante. Hay un colín monoplaza que sustituye el asiento del pasajero y también se incluyen manetas de freno y embrague de aluminio mecanizadas CNC, un asiento de piloto de mayor calidad, una almohadilla para el depósito y una lámina protectora para evitar que la pintura se raye. Base mecánica: bicilíndrico en paralelo Por debajo de todo eso, sigue siendo la misma plataforma de la GSX-8R que ya conocen los usuarios. La moto monta el propulsor bicilíndrico en paralelo de 776 cm3 de Suzuki, con 83 CV (61 kW) y alrededor de 77 Nm de par. El motor utiliza un cigüeñal a 270 grados, que le aporta un carácter contundente y una zona media amplia que hace que sea fácil de llevar en carretera. Daidai-Iro Power Edition: escape Akrapovič Después está la Daidai-Iro Power Edition, que lleva la idea un paso más allá. Incluye todo lo de la Daidai-Iro Edition, pero Suzuki añade desde fábrica un sistema de escape completo Akrapovič. Esa mejora reduce el peso en aproximadamente 2,3 kg y eleva la potencia en torno a 2,5 CV, además de aumentar el par en algo más de 1,4 Nm. Ahora bien: esas cifras no van a convertir la GSX-8R en una superbike desatada. Pero ese no es el objetivo. El Akrapovič aporta un sonido más marcado, recorta algo de peso y añade un toque premium que muchos usuarios instalan por su cuenta a los cinco minutos de salir del concesionario. Una estrategia de ediciones regionales Por ahora, este experimento Daidai-Iro se queda sólo en Alemania, lo que resulta un poco injusto si estás en cualquier otro sitio, pero Suzuki lleva un tiempo haciendo ediciones especiales por regiones. El Reino Unido recibió una GSX-8R Kiiro Edition en amarillo, y ahora Alemania se lleva la naranja brillante. Ojalá Suzuki mantenga la idea y la extienda a otros mercados.