Lola Cars ha decidido reescribir su propia historia sin traicionar el pasado. La firma británica ha presentado los nuevos T70S y T70S GT, dos reinterpretaciones extremadamente fieles de uno de los coches de carreras más influyentes del siglo XX, el Lola T70. El proyecto combina ingeniería contemporánea, materiales sostenibles pioneros y un respeto casi obsesivo por el diseño original.Lola T70S. El resultado es un modelo que revive un icono y plantea una nueva vía para el desarrollo de deportivos de alto rendimiento en plena transición ecológica. Un icono de los años 60, reconstruido con precisión quirúrgica El Lola T70 original, diseñado en 1965 por Eric Broadley, se convirtió rápidamente en una referencia en competición. Dominó el campeonato Can-Am en 1966 y logró una de sus victorias más recordadas en las 24 Horas de Daytona de 1969, imponiéndose a gigantes como Ford y Porsche. El Lola T70 fue desarrollado por Lola Cars en 1964. Diseñado por Eric Broadley, fue el sucesor del Lola Mk6 y se convertiría en uno de los coches de carreras más emblemáticos de su época. Más de medio siglo después, Lola ha recuperado planos originales y ha escaneado unidades históricas para desarrollar el T70S con una fidelidad absoluta. No han querido reinterpretar, sino perfeccionar. Cada componente se ha trabajado bajo estándares actuales de precisión y calidad, respetando las proporciones, el lenguaje visual y el carácter mecánico del modelo original. El coche mantiene su silueta icónica —morro bajo, cabina compacta y zaga alargada—, pero introduce mejoras invisibles en tolerancias, integración de piezas y consistencia estructural. El fabricante ha puesto especial empeño en preservar la silueta original del T70. Dos versiones, misma esencia: circuito puro o carretera radical La producción estará limitada a solo 16 unidades, ensambladas en Silverstone, y se dividirá en dos variantes bien diferenciadas. El T70S es la versión de competición, homologada con Pasaporte Técnico Histórico de la FIA. Equipa un motor V8 Chevrolet atmosférico de 5.0 litros con 530 CV, capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos y alcanzar los 327 km/h. Lola T70S. Su arquitectura se basa en un chasis monocasco de aluminio y mantiene soluciones clásicas como la suspensión de doble horquilla y el transeje de época. Interior de la variante para circuito T70S. Por su parte, el T70S GT adapta el concepto a un uso mixto entre carretera y circuito. Incorpora un V8 de 6,2 litros con 500 CV, acelera en 2,9 segundos hasta 100 km/h y alcanza 322 km/h. Aunque conserva el carácter radical del modelo, añade mejoras prácticas como climatización, ergonomía revisada y una mínima capacidad de almacenamiento, sin diluir la experiencia de conducción. Lola T70S GT, para darse una vuelta por carretera. Materiales naturales para un superdeportivo del futuro La gran innovación está en su construcción. Lola introduce el Lola Natural Composite System (LNCS), un sistema de carrocería basado en fibras vegetales y de basalto combinadas con una resina renovable derivada de residuos de caña de azúcar. Se trata, según la marca, de un compuesto estructural 100% natural y libre de petroquímicos. Además de reducir significativamente el impacto ambiental, este material ofrece mejoras en rigidez y resistencia frente a soluciones tradicionales como la fibra de vidrio, y una mayor tolerancia a impactos que algunos compuestos de carbono. Este enfoque se extiende a todo el proceso productivo. Elementos como el magnesio se obtienen mediante electrólisis alimentada por energía solar, eliminando procesos de minería convencionales. El resultado es una reducción estimada del 54% en emisiones de CO2 respecto a métodos tradicionales, con picos de hasta el 80% en ciertos componentes. Un coche muy ecológico: carrocería fabricada con fibras vegetales. Más de 1.900 piezas A pesar del despliegue tecnológico, Lola insiste en preservar la esencia del T70: una conexión directa entre conductor y máquina. Dirección precisa, respuesta mecánica inmediata y ausencia de artificios electrónicos definen una experiencia de conducción que busca replicar —y perfeccionar— la de los años 60. Cada unidad, compuesta por más de 1.900 piezas, refleja un enfoque artesanal apoyado en una cadena de suministro global altamente especializada. El precio, superior a las 750.000 libras (unos 870.000 euros), sitúa al T70S en el territorio de los objetos de colección, pero también como laboratorio tecnológico.