La vinculación de Gulf Oil con el deporte del automóvil se remonta a 1937 cuando la petrolera patrocinó el Meteor que batió varios récords de velocidad en las salinas de Bonneville Salts Flats, Utah, Estados Unidos, rodando durante 24 horas a una velocidad de 153,8 mph, casi 250 km/h. Desde entonces el logo redondo de la petrolera empezó a aparecer en diferentes coches de competición.En 1967 Gulf patrocinó un imponente Ford GT40 Mark 1 que participó en Daytona con los colores de Gulf Oil. Lo pilotaban Dick Thomson y Jackie Ickx y estaba pintado con los colores originales de la marca Gulf Oil, un azul mucho más oscuro que el celeste que se hizo famoso poco tiempo después. Aquel Ford GT40 con esos dos tonos solo se vio en esa ocasión ya que un movimiento empresarial cambió para siempre la identidad visual de Gulf. Gulf ya se ha convertido en una marca de moda y complementos con sus propias Gulf Store por medio mundo. Llegan los nuevos colores Poco antes del debut de aquel coche pintado íntegramente con los colores de Gulf Oil, la compañía había adquirido la Wilshire Oil Company, un rival más pequeño que utilizaba un azul más claro y brillante que resaltaba mucho más y combinaba mejor con el naranja, por lo que se cambiaron los colores corporativos. Un año más tarde los equipos patrocinados por la marca ya lucían esta nueva decoración. La historia ha hecho que estos sean los colores de competición más reconocibles del automovilismo deportivo, hasta el punto de que Gulf fue la primera empresa de lubricantes que registró sus colores de competición. Mondraker, marca española de eBikes de alta tecnología, también lanzó una edición limitada con los colores de la petrolera. Los éxitos de los equipos que patrocinaban, sobre todo Porsche y el cine, gracias la película Le Mans protagonizada por Steve McQueen en 1971, se encargaron de hacer míticos estos colores, hasta el punto de saltar de los coches al mundo de la moda, la decoración y la relojería. Incluso los fabricantes de los deportivos más elitistas han lanzado algunos de sus carísimos coches decorados con esta imagen, como el caso de McLaren. El cine y Steve McQueen hicieron míticos a los colores de Gulf y al reloj Tag Heuer Monaco. Gulf, casi un estilo de vida La marca tiene tiendas de ropa y complementos por todo el mundo, las Gulf Store, y su negocio de estilo de vida y licencias para utilizar sus colores en los más variados productos también le reportan importantes beneficios. Pero el ejemplo más llamativo es su salto a la alta relojería con el lanzamiento en 2005 de la primera serie limitada del Tag Heuer Mónaco, el reloj que lucía Steve McQueen en la película Le Mans, con la esfera decorada con los colores de Gulf. Hasta el mundo de la decoración ha sido incapaz de resistirse al encanto de estos colores. El mundo de la decoración tampoco ha podido resistirse al atractivo de la historia de estos colores y las reediciones de sillones míticos de los años 60 y 70 han tenido series limitadas con una versión en naranja y azul celeste, aunque con unos precios al alcance de muy pocos.