Corría el año 1962 cuando Alfa Romeo presentó el Giulia, la berlina que iba a definir durante toda una década lo que se entendía por moverse con deportividad. Pero mientras ese coche arrasó en las estadísticas de ventas, en los concesionarios de la histórica marca milanesa quedó un hueco: hacía falta un sucesor a la altura del encantador Giulia Spider. Fue el inicio de una odisea automovilística que encontró su final más brillante en Carrozzeria Pininfarina. Y que, hace 60 años, dio forma a una leyenda. La génesis del coche Antes de que el nuevo Spider viera la luz ante el público mundial, en Arese se experimentó con distintas visiones. Un interludio con Bertone condujo en 1964 al modelo GTC, dibujado por el joven Giorgetto Giugiaro. Pero el trazo resultó indeciso, y la delicada situación económica de Carrozzeria Touring (responsable de la fabricación) obligó a Alfa Romeo a un cambio de rumbo drástico. La marca volvió la vista a los prototipos Superflow de Pininfarina. Aquellos ejercicios de diseño basados en el chasis del 6C 3000 CM, que desde 1956 ya asombraban al sector, aportaron el lenguaje de diseño para el nuevo proyecto. El resultado fue el Spider speciale 2 posti aerodinamico, construido sobre el chasis de un Giulietta SS, que Farina mostró en el salón de Turín de 1961. Bajo la dirección de Aldo Brovarone y con el ajuste personal del maestro Battista 'Pinin' Farina, nació una silueta de una fluidez casi sensual. Que Battista Farina falleciera apenas unas semanas después del estreno en Ginebra, el 10 de marzo de 1966, añadió al coche el aura de un legado final. Los operarios se convirtieron en críticos El primer encuentro del público con el Alfa Romeo Spider 1600, de 4,25 metros de longitud y 80 kW/109 CV, fue casi un shock cultural. El sector se dividió: para muchos 'alfistas', la ruptura con el pasado fue demasiado radical y el perfil convexo con cintura muy baja resultó demasiado futurista. Mientras tanto, bajo el capó trabajaba una tecnología contrastada: el corazón del Giulia Sprint GT Veloce aportó un temperamento más que notable. El frontal era extremadamente bajo, aunque mantenía rasgos típicos de Alfa Romeo. La parrilla la formaba el 'escudetto' en forma de corazón, enmarcado a izquierda y derecha por paragolpes partidos con la característica forma de 'baffi' (bigotitos en italiano). Ocultaron con ingenio tomas adicionales de aire para refrigeración. La zaga era casi una réplica del frontal: también la parte de atrás del Spider remataba bajo y en semicírculo. En las naves de Grugliasco, donde Pininfarina ensamblaba el coche, los operarios eran más pragmáticos. Por su zaga afinada aerodinámicamente, fiel a la filosofía 'boat-tail', le pusieron de inmediato un apodo: 'Osso di Seppia', la concha interna de la sepia. Una denominación que hoy goza de estatus casi nobiliario entre coleccionistas. Pizza, Sputnik y un veto por chocolate Para impulsar la aceptación, el director de Alfa, Giuseppe Luraghi, lanzó un concurso sin precedentes. Más de 120.000 propuestas de nombre inundaron la central de Arese. El abanico fue desde el Sputnik, muy de la época, hasta el culinario Pizza, pasando por la devoción a la diva Lollobrigida. Al final, se impuso 'Duetto', un nombre que pretendía cantar la armonía entre fuerza y elegancia. Pero la alegría duró poco: un fabricante italiano de dulces reclamó los derechos de marca por una galleta de chocolate, y además Volvo ya comercializaba un familiar llamado Duett. Por eso, de forma oficial, el emblema desapareció de nuevo a principios de 1967. Sin embargo, el marketing no se frenó: con una espectacular travesía del Atlántico en la Turbonave Raffaello y su aparición en el clásico de Mike Nichols “El graduado” (1967), el Spider, junto a Dustin Hoffman, se convirtió en un objeto de deseo global. Ya un año antes, el Duetto recibió un elogio muy visible: “El Alfa Romeo Spider es un coche muy fácil de conducir. Además, es muy bonito”. La frase era de un actor excepcional: Steve McQueen. La revista estadounidense Sports Illustrated lo invitó en el verano de 1966 a comparar el entonces nuevo roadster italiano con sus rivales. El Alfa Romeo Spider que condujo McQueen era una de las primeras unidades en Estados Unidos. La técnica del Duetto El Alfa Romeo Spider se basó en el chasis acortado del Giulia (serie 105). El cuatro cilindros de 1,6 litros, inicialmente la única opción, era un motor sobradamente probado. También impulsó diversas variantes berlina y coupé del Giulia. Bloque y culata de aluminio, doble árbol de levas en cabeza, cámaras de combustión hemisféricas, válvulas de escape rellenas de sodio para mejorar la disipación térmica, cigüeñal apoyado en cinco cojinetes y dos carburadores dobles de tiro horizontal: todo ello es herencia directa del compromiso de Alfa Romeo con la competición. Los 109 CV, acompañados por un sonido embriagador, se enviaban al eje trasero mediante una caja manual de cinco marchas, algo nada habitual a mediados de los años 60. La suspensión delantera independiente con triángulos superpuestos y los frenos de disco en las cuatro ruedas también reflejaban la experiencia en competición del ingeniero jefe Orazio Satta Puliga y su equipo. Así, desde el principio el Spider encarnó la idea típica de Alfa Romeo de que un roadster es, ante todo, un deportivo. Su velocidad máxima de 182 km/h resultó convincente en una era en la que las autopistas estaban pobladas sobre todo por Fiat 500 o Volkswagen Escarabajo. El habitáculo del Alfa Romeo Spider ofrecía un espacio cómodo para dos personas, siempre que no se alejaran demasiado de la media de talla italiana. Las alfombrillas de plástico y el tapizado de polipiel eran fáciles de mantener, adecuados para un cabrio. Solo había moqueta en la consola central. El volante, originalmente, también era de plástico. Su aro fino dejaba a la vista los dos instrumentos principales: cuentarrevoluciones y velocímetro. En el centro del salpicadero, pintado en el color de la carrocería e incrustado con marcos cromados, se situaban los relojes de nivel de combustible, presión de aceite y temperatura del refrigerante. El maletero, pese a su volumen plano, era sorprendentemente aprovechable. Si hacía falta, el espacio de detrás de los asientos servía como almacenamiento adicional. Más potencia para EE. UU. Mientras el Alfa Romeo Spider se vendía bien en Europa, la inesperada demanda del 'Graduate Car' en Estados Unidos generó problemas. La única versión 1600 disponible en ese momento, con doble carburador, dejaba de cumplir a partir de 1968 las normas de emisiones, de nuevo más estrictas, del estado de California: un dilema habitual en muchos coches europeos de la época. Motor del Alfa Romeo Spider 1750 Veloce La solución fue el cuatro cilindros procedente de la berlina Alfa Romeo 1750, con la cilindrada aumentada a 1.779 cm³. Para América, el motor adoptó la inyección mecánica Spica, muy compleja de mantener, pero eficaz para ajustar emisiones. En Europa se conservaron los carburadores de doble cuerpo convencionales. La potencia del modelo con el apellido Veloce se situó en 113 CV, sólo ligeramente por encima del anterior 1.6. Sin embargo, el aumento de par permitió una conducción bastante más relajada. Además, la velocidad máxima subió a 188 km/h. Alfa Romeo Spider 1750 Veloce El ya muy elogiado chasis se revisó con una barra estabilizadora en el eje trasero y ligeras modificaciones en amortiguadores y ajustes. Un diferencial autoblocante ZF con 25% de bloqueo (con sobreprecio) ayudaba a evitar que patinaran las ruedas motrices. En lo estético cambió poco. El retrovisor exterior pasó a montarse en la puerta y ya no en la aleta. Otras novedades fueron el volante de madera y el cenicero con tapa deslizante. Algo más tarde, los intermitentes laterales (ya redondos) se desplazaban por delante de la rueda delantera. Además, los neumáticos de mayor tamaño 165/14 y otros tapacubos le sentaban mejor al 1750 que los 155/15 del 1600. El Alfa Romeo Spider 1750 se presentó en enero de 1968 en el salón de Bruselas. Al mismo tiempo, tras más de 6.000 unidades, cesó la producción de la versión 1600. Con el motor más grande, el precio del coche subió. Así, el deseo de muchos jóvenes de tener un Alfa Romeo descapotable se volvió difícil de cumplir. Para completar la gama por abajo, la histórica marca milanesa presentó en 1968 el Spider 1300 Junior. Como en la berlina Giulia y en la variante Junior del coupé Giulia GT, bajo el capó trabajaba el probado cuatro cilindros de 1,3 litros, que constructivamente apenas se diferenciaba del 1600 más allá de la cilindrada. Con 89 CV, este motor de carrera corta exigía girar alto: solo a partir de 4.000 rpm se mostraba realmente enérgico. A finales de 1969, el Alfa Romeo Spider (producido durante 27 años) recibió por primera vez una profunda actualización. El sucesor se estrenó en el salón de Turín. La diferencia más evidente fue la zaga, configurada de forma convencional como un 'fastback': el Spider nacido como Duetto pasó a la historia tras unas 13.600 unidades.