Diseñado por Bertone, concebido como un coupé de alta gama italiana y construido sobre la base del Alfa Romeo 166. Así nació el Bella en 1999, una especie de manifiesto estético y técnico de lo que podría convertirse en el gran turismo moderno de la marca italiana. El Bella fue un ejercicio de estilo que combinaba las proporciones clásicas de un coupé 2+2, los rasgos típicos del diseño de Bertone y la herencia mecánica del buque insignia de Alfa en la época: el 166. Presentado en el Salón de Ginebra, el prototipo representaba una propuesta inmediatamente reconocible por la limpieza de sus líneas, sus soluciones aeronáuticas y sus funciones inéditas. Hoy, lo recordamos. Un proyecto innovador El Bella estaba concebido para plantear un posible 166 Coupé, aprovechando su chasis y configuración mecánica. El prototipo mantenía las considerables dimensiones de la berlina de Alfa Romeo, pero adoptaba una carrocería más corta y compacta, con una zaga reducida y el habitáculo bastante retrasado. Alfa Romeo 166 Bertone Bella (1999) En un principio, el coche debía albergar el motor V6 Busso de 225 CV, pero el único ejemplar realmente en funcionamiento utilizó el 2.0 cuatro cilindros Twin Spark. La tracción seguía siendo delantera, en consonancia con la filosofía del 166 y con el objetivo de mantener un proyecto realista y potencialmente producible. El diseño exterior se desarrolló a partir del escudo de Alfa Romeo esculpido en el capó y transformado en el punto generador de las superficies. Los faros ultradelgados, fabricados con tecnología LED en una época en la que esta solución era pionera, contribuían a una percepción visual muy tensa y aerodinámica. Alfa Romeo 166 Bertone Bella (1999) visto desde arriba El parabrisas se integraba sin solución de continuidad con las ventanas laterales, retomando un diseño de cabina aeronáutica similar al del Lancia Stratos. Toda la carrocería se presentaba como un bloque único, con volúmenes traseros compactos y puertas envolventes que incorporaban parte del techo. Interior elegante y 2+2 Derivado en gran parte del 166, el interior se reinterpretaba con materiales más refinados y soluciones originales. El cuero rojo dominaba el habitáculo, mientras que en la parte superior del salpicadero se utilizaba un tejido técnico transpirable, capaz de reducir el sobrecalentamiento. Alfa Romeo 166 Bertone Bella (1999), el interior Los asientos traseros representaban uno de los aspectos más innovadores: auténticos asientos 2+2, completamente configurables para ampliar el maletero. Se podían plegar hacia delante o levantar para ocultar la carga, lo que permitía transportar objetos voluminosos como bicicletas o tablas de surf. En 2024, el único ejemplar construido fue restaurado y volvió a la carretera gracias a un taller especializado de la provincia de Varese (Italia), sacando a la luz un proyecto que sigue siendo un ejemplo de elegancia e innovación. Galería: Alfa Romeo 166 Bertone Bella (1999)