Coger el coche y encontrárselo rayado ya no es fruto de un descuido o un simple despiste. Durante las últimas semanas se ha viralizado en redes sociales, especialmente en TikTok, una tendencia que está considerada delito. Y es que algunos jóvenes están cometiendo actos vandálicos para grabarse y subirlos a la plataforma. Se trata de rayar coches de manera deliberada. Normalmente son vehículos aparcados al azar, sobre todo en parkings. El objetivo es claro: ganar visualizaciones, ‘me gusta’ y notoriedad en redes sociales. Con un objeto punzante o, lo más común, con una llave, dañan la carrocería de forma intencionada. El ejemplo más claro y viral ha sido el de una joven rayando un coche rojo en un parking en España, un caso que ha hecho saltar las alarmas. En las imágenes se aprecia perfectamente el daño causado a la carrocería del vehículo. Además, en el propio vídeo decía: “Y si te caemos mal sin razón, ojalá caerte peor”, en una clara muestra de provocación y sensación de superioridad. El vídeo no solo ha circulado en TikTok. También se ha difundido rápidamente por otras redes sociales, como X, donde ha provocado una oleada de reacciones, especialmente de indignación. Muchos usuarios critican el comportamiento de la joven y se preguntan qué puede llevar a alguien a cometer este tipo de actos vandálicos. ¿Cuáles son las consecuencias legales? En el momento en el que los jóvenes cometen este tipo de actos no suelen ser conscientes de la gravedad de los hechos. No todo vale por un vídeo viral: no se trata de una simple broma ni de un juego para redes sociales. Tampoco piensan en las consecuencias que puede tener grabar y difundir un acto vandálico de este tipo. Rayar un coche constituye un delito de daños, tipificado en el Código Penal. Cuando el importe de la reparación supera los 400 euros, algo habitual en daños de carrocería, el responsable puede enfrentarse a una multa económica e incluso a penas más graves si existe reincidencia o agravantes. Coche rayado Además del castigo penal, el autor del daño está obligado a asumir el coste íntegro de la reparación del vehículo. Una sola rayada puede implicar pintar uno o varios paneles, con facturas que fácilmente superan los cientos o miles de euros. Un gasto que no siempre cubre el seguro y que recae directamente sobre el responsable. El hecho de grabar el acto y subirlo a redes sociales no reduce la responsabilidad, sino todo lo contrario. El propio vídeo puede convertirse en una prueba clave en una denuncia. La difusión pública del delito también puede agravar la situación legal del autor. En el caso de que los implicados sean menores de edad, las consecuencias no desaparecen. La responsabilidad recae sobre ellos y, en determinados supuestos, también sobre sus padres o tutores legales, que pueden verse obligados a responder civilmente por los daños causados. ¿Qué cubre el seguro? La cobertura del seguro ante este tipo de daños depende de la póliza contratada. Por norma general, los actos vandálicos solo están cubiertos por los seguros a todo riesgo y por algunos terceros ampliados que incluyan esta garantía de forma específica. En estos casos, la aseguradora puede hacerse cargo de la reparación, aunque suele aplicarse una franquicia y es habitual que se exija denuncia previa para tramitar el parte. Por el contrario, los seguros a terceros básicos no cubren las rayaduras intencionadas, por lo que el propietario deberá asumir el coste íntegro de la reparación. No todas las pólizas de seguro cubren daños provocados de forma intencionada. En cualquier caso, si se identifica al autor del acto vandálico, la aseguradora puede reclamar el importe al responsable, independientemente de que el daño haya sido cubierto inicialmente por la póliza contratada.