El futuro del Serie 3 de BMW se vislumbra cada vez más claramente en el horizonte. A lo largo de 2026 llegará el nuevo i3 basado en la plataforma Neue Klasse, mientras que el modelo de combustión experimentará una adaptación visual. Además, ahora sabemos que el primer M3 eléctrico se mostrará en 2027. Según Frank van Meel, director general de BMW M GmbH, la próxima generación de modelos establecerá un estándar no alcanzado hasta ahora en el segmento de las altas prestaciones. El objetivo es una experiencia auténtica, que desarrolle e interprete de nuevo la conocida sensación de conducción de BMW M. Se promete una autonomía adecuada para el día a día, altas capacidades de carga gracias a la tecnología de 800 voltios y una recuperación de energía especialmente eficiente. La arquitectura del vehículo, desarrollada recientemente, con tracción a cada rueda controlada de manera centralizada, abre nuevas posibilidades en dinámica de conducción y seguridad. El núcleo del concepto de propulsión es el BMW M eDrive, desarrollado recientemente sobre la base de la tecnología BMW Gen6. Cada rueda es impulsada por su propio motor eléctrico. En combinación con el software específico BMW M Dynamic Performance Control, surgen, según BMW, nuevos potenciales en dinámica y estabilidad. El sistema permite una capacidad de recuperación de energía especialmente alta, un control de tracción preciso hasta el límite y una respuesta inmediata. BMW i3 BMW M Neue Klasse 2026, unidad de pruebas Imágenes de: BMW En todos los BMW M eléctricos, se emplean dos unidades de propulsión en los ejes delantero y trasero, cada una con un motor eléctrico por rueda. En total, cuatro motores eléctricos impulsan las ruedas individualmente. Además, el eje delantero se puede desacoplar completamente. Esto da como resultado una tracción trasera orientada dinámicamente, típica de BMW M, así como una mayor eficiencia, por ejemplo, en trayectos largos por autopista, lo que tiene un efecto positivo en la autonomía. Para una experiencia de conducción característica de la marca, también se ofrecen modos de conducción predefinidos, cambios simulados y una nueva ambientación sonora. El control preciso del par motor y la potencia por rueda debe permitir una tracción óptima, una distribución de par finamente ajustada entre el sistema de frenos y los motores eléctricos, así como una recuperación de energía hasta el límite. El resultado es una experiencia de conducción que hasta ahora no estaba disponible en modelos de serie de BMW M. La batería también se ha desarrollado específicamente para las exigencias de los vehículos eléctricos de alto rendimiento. Con más de 100 kWh de energía utilizable, está diseñada para altas potencias máximas y tiempos de carga rápidos. El alojamiento de la batería de alto voltaje también cumple una función estructural en el vehículo. Está firmemente unido a los ejes delantero y trasero, contribuyendo así a aumentar la rigidez general. Esta medida constructiva tiene un impacto positivo inmediato en la dinámica de conducción. Además de la tecnología de propulsión, BMW M también establece nuevos puntos de referencia en construcción ligera. En los modelos de alto rendimiento totalmente eléctricos se utilizan por primera vez elementos de fibra natural. Este material ofrece propiedades similares a la fibra de carbono, pero su fabricación genera alrededor de un 40% menos de emisiones de CO₂.