Los vehículos eléctricos siempre se han presentado como el futuro de la movilidad por su menor impacto ambiental, el precio de las recargas y las restricciones a los coches de combustión. Todo refuerza esa idea teórica de que, en unos cuantos años, habrá más puntos de recarga que gasolineras, pero en la práctica no es del todo así.Todavía existen muchas dudas entre los conductores, que no terminan de dar el paso de hacerse con un eléctrico. Y es que según el barómetro de marzo publicado este miércoles por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 71,2% de los españoles tiene en la actualidad un coche con motor de combustión y solo un 8,1% contempla cambiarlo por uno eléctrico en los próximos cinco años. Preferencia por los coches de combustión El CIS ha preguntado a los conductores sobre si en la actualidad poseen un coche, a lo que el 77,2% de los encuestados ha respondido que sí. De todos ellos, el 30,3% tiene un gasolina, el 40,9% un diésel, el 9,9% un vehículo híbrido y solo el 2% tiene un eléctrico. El CIS lo confirma: aunque los coches eléctricos parecen el futuro, solo un 8% de los españoles planea comprar unoPero es que, además, los usuarios han sido preguntados sobre si tienen pensadoadquirir un coche eléctrico en los próximos cinco años: un 8,1% responde que sí, un 56,4% que no y un 33,6% dice que o bien no tiene coche o ya tiene un eléctrico. En esta misma línea, el 92,7% de los propietarios de coches de gasolina y de diésel afirma que están "muy satisfechos" o "satisfechos" con este tipo de vehículos. Por otro lado, los resultados de la encuesta demuestran que la prolongación por parte de la Unión Europea de prohibir la fabricación de coches de combustión después de 2035 ha sido bien acogida. Un 46,8% de los conductores está a favor, mientras que un 38,3% está poco o nada de acuerdo con esa medida recientemente aprobada. Las razones De esas personas que tienen un gasolina o un diésel y piensan cambiarse a uno eléctrico, el 51% alega que lo hacen por razones medioambientales, mientras que un 21,8% apunta como motivación al ahorro de combustible y energía, un 8,5% a beneficios de movilidad como acceso a zonas de bajas emisiones y un 4% al ahorro en el mantenimiento del vehículo.