Aunque en la estética es en lo primero que nos fijamos, las llantas son un componente importantísimo de nuestro coche y de nuestra propia seguridad, y en los próximos años lo serán aún más. Como tantos elementos de los primeros automóviles, entre ellos el vocabulario, las llantas también fueron heredadas de los coches de caballos. Estaban hechas de madera, sobre todo de fresno, por su buena capacidad para absorber vibraciones, pero esta solución tuvo poco recorrido en el mundo del automóvil por su escasa fiabilidad a velocidades superiores a los 20 km/h.Las primeras llantas de los coches eran idénticas a las de los carruajes de caballos, hechas de madera. Adiós madera, bienvenido acero Hubo un periodo de transición en el que se probaron combinaciones de madera y acero pero finalmente la producción en serie y la llegada del Ford Model T dieron paso a las llantas de acero estampado, gracias a su resistencia y relativa elasticidad para soportar impactos. El peso es un factor muy importante en este elemento de los coches y así llegaron las ruedas de radios para los coches más deportivos que buscaban el máximo rendimiento. Ese menor peso también permite que la suspensión trabaje de una forma más rápida y con menos esfuerzo, a la vez que se mantiene un mejor contacto con el asfalto. El acero aportó resistencia pero también peso a las llantas de los automóviles. La era de los nuevos materiales El aluminio y el magnesio sustituyeron a las llantas más ligeras para los vehículos de alto rendimiento, aunque el aluminio ya se ha generalizado hoy en día en casi todos los tipos de automóviles. El aluminio, además de su ligereza, también permite una mejor disipación del calor por sus propiedades, lo que ayuda al trabajo del sistema de frenos para evitar su calentamiento. El aluminio y el magnesio, con su ligereza y propiedades de resistencia, cambiaron la forma de fabricar las llantas. Este tipo de llantas pueden ser de fundición o de forjadas. Las primeras se fabrican al verter el metal fundido en un molde, es más barato de producir y por eso se popularizaron hace décadas. Las forjadas son las que se utilizan en modelos de alto rendimiento, ya que se realizan a partir de un solo bloque de metal sometido a enormes presiones para darle su forma, lo que refuerza la estructura del metal, permite hacer las llantas más delgadas y ligeras pero con una mayor resistencia. Las llantas activas modifican su forma mediante "alas" y huecos que se abren y cierran, para mejorar la aerodinámica.. Siglo XXI, la tecnología viene rodada La fibra de carbono es la protagonista en los coches de competición y en los deportivos de altísimo nivel y también llega a las llantas, realizadas íntegramente en este ligero y resistente compuesto. La aerodinámica también entra a formar parte del diseño de las llantas, con unas apariencias muy distintas de las que estábamos acostumbrados, todo ello para reducir la resistencia al aire. Llegan las primeras llantas activas, capaces de modificar su forma durante la rodadura con "alas" que se despliegan o "trampillas" que se abren para mejorar el rendimiento aerodinámico. Dentro de no mucho tiempo tendremos todos los elementos del chasis, motor, suspensión y frenos, integrados en las ruedas de los coches eléctricos. El siguiente paso que ya hemos visto en numerosos prototipos, son las llantas que integran en su interior el motor eléctrico, sistema de frenos y la propia suspensión del coche. De esta forma la llanta se convierte en el verdadero "corazón" mecánico del automóvil y libera espacio para que los diseñadores puedan crear coches cada vez ma´s habitables, espaciosos y compactos.