Ya he probado el nuevo Ineos Grenadier: un todoterreno radical que gana modales en carretera Los auténticos todoterrenos no necesitan alardes estéticos. Y menos cuando eres el más joven de tu categoría. Por eso, aunque el Grenadier entra ahora en su cuarto año, el fabricante Ineos se ahorra los habituales retoques.El diseño no cambia o que, tal vez, tenga que ver con las ventas más bien modestas de los británicos y con que, para alegría de unos y pesar de otros, todavía no nos hemos cansado de ver al nieto ilegítimo del último Land Rover Defender. Y porque, en segundo lugar, tal vez a los británicos tampoco les sobre el dinero para grandes saltos con tirabuzón.El dueño de Ineos, Jim Ratcliffe, no se habría convertido en uno de los ingleses más ricos si, pese a todo su amor por el primer y único Land Rover auténtico, no supiera también hacer cuentas. Y, sin duda, cuida su dinero.El Ineos Grenadier gana precisión en carreteraPor eso, los británicos no han rediseñado ni sometido a un gran lavado de cara a su primogénito al final de su primera mitad de vida, sino que simplemente lo han refinado y, sobre todo, han mejorado sus cualidades sobre asfalto. Porque mientras en terreno 'offroad' nadie le da lecciones, el Grenadier se muestra algo incómodo en la civilización y en el uso familiar le falta la fineza necesaria.Eso es precisamente lo que Ineos quiere cambiar ahora con la ayuda de su socio de desarrollo Magna mediante una nueva dirección. Esta recibe una desmultiplicación variable y aporta así más confianza sobre asfalto y a velocidades elevadas. Sobre todo en autopista, ahora se siente mejor cuando el Grenadier avanza con determinación por el carril izquierdo – bueno, quizá más bien el central – y al adelantar ya no pierde tanto el equilibrio.Hacia el centro, la desmultiplicación es menor, mientras que aumenta con el giro, de modo que el Ineos resulta más fácil de maniobrar, por ejemplo, en el campo o en un aparcamiento. Y como al mismo tiempo el diámetro de giro se reduce en un cinco por ciento, ahora tampoco se necesita tanto espacio para ello.Rudo, honesto, sin concesionesLo que no cambia es su carácter. El Grenadier sigue siendo un todoterreno de la vieja escuela, uno que quiere ser más herramienta que juguete y para el que llegar es más importante que presumir. Y eso siempre, en todas partes y bajo cualquier circunstancia. Quien quiera deslizarse con comodidad no debería comprarse un coche con ejes rígidos.El diésel de tres litros y 249 CV procedente de BMW no cambia, y se ofrece como alternativa al gasolina del mismo tamaño, también adquirido en Múnich y con 286 CV. Y por supuesto, suena más bronco y áspero que en cualquier X5... y se toma las cosas con más calma: de 0 a 100 en 9,6 segundos, y una velocidad máxima de 160 km/h. Quien quiera activar la reductora necesita algo de fuerza en la mano derecha. Pero entonces el Grenadier, con sus 550 Nm, se abre paso realmente por cualquier terreno, y más aún si también se activan los bloqueos.InteriorTambién el ambiente interior ofrece quizá el encanto más rústico entre los todoterrenos actuales. Donde el Mercedes Clase G o el Defender, en su afán por conquistar a la generación iPhone, se han convertido por dentro casi en una PlayStation con ruedas, aquí todavía hay interruptores gruesos, una pantalla bastante sencilla con gráficos de resolución moderada en el centro y, como el gadget más genial de todos: un panel de control en el techo que eleva al conductor a la categoría de piloto.Y aunque los asientos firmes y relativamente estrechos solo puedan calentarse y no climatizarse (ni mucho menos masajearse), el Grenadier no está pasado de moda, ni mucho menos es incómodo.Por otro lado, los británicos cumplen con las normativas de la UE mediante un frenado automático de emergencia, un sistema de vigilancia del conductor o una mejora en el mantenimiento de carril, pero por otro lado burlan con habilidad a los burócratas de Bruselas. Porque en casi ningún lugar es tan fácil desactivar el molesto avisador de velocidad como en el Grenadier: un simple toque, y reina un silencio celestial.Puede que no se viaje tan cómodo como en el nuevo Defender o incluso en un BMW X5, y sobre todo en la segunda fila el respaldo es muy vertical, el banco muy corto y el espacio para los pies es reducido. Pero hay numerosos compartimentos prácticos por todas partes, y ahora por fin también bolsillos en los respaldos de los asientos delanteros.El maletero es enorme, con entre 1.152 y 2.035 litros, y a quien no le baste, puede literalmente subirse al techo para cargarlo. No en vano, junto a la rueda de repuesto montada en el exterior también luce una escalera. Los precios, por cierto, siguen partiendo desde algo más de 70.000 euros, de modo que no el facelift no lo encarece.ConclusiónEn el campo, el Grenadier fue desde el principio uno de los mejores, a la altura de la Clase G y el Defender. Con esta actualización, ahora también ha ganado mejores modales en carretera.