Cycling - Paris-Roubaix - Paris, France - April 12, 2026 Team Visma | Lease a Bike's Wout van Aert celebrates after crossing the finish line to win the 2026 Paris-Roubaix REUTERS/Christian HartmannLa París-Roubaix es siempre una carrera icónica, especial, diferente, pero la edición de esta 2026 quedará por siempre en la memoria. Inolvidable, sin respiro, con ciclistas históricos batallando como nunca, con percances mecánicos, con problemas, como remontadas... la mayor historia jamás contada, al menos en la era contemporánea, del ‘Infierno del Norte’. Un total de 54,8 km de tramos adoquinados de los 258 totales entre Compiègne y el velódromo de Roubaix. No hubo respiro y la gloria fue para Wout van Aert (31 años). Una victoria que cambia una vida, que le quita la etiqueta de ‘segundón’ (ya quisieran mucho su palmarés) y un Pogacar que se queda a las puertas de nuevo. Lo bueno es que volverá. Vaya que si volverá.Pasó de todo... menos algo que llamó la atención: ¡No hubo fuga inicial! La escapada casi de salida, en una carrera tan diferente, casi siempre suele servir para que algún corredor más ‘humilde’ termine en un puesto de honor. La tensión, el control y la calidad de los protagonistas lo evitó. El grupo permaneció unido hasta que llegó el primer tramo adoquinado. Es decir, casi 100 km de relativa calma... aunque eso, en esta carrera, es decir mucho. El viento, protagonista de costado, dio un primer susto a Pogacar, que pudo resolver sin mayores problemas la situación. Empiezo el pavés (día sin lluvia, a diferencia del anterior, y polvareda en los tramos) y la fiesta era incontrolable.El primero en tener un percance fue el propio Pogacar, que tuvo que cambiar de bicicleta y utilizar una neutro (las habituales Shimano azules). Una situación de tensión que el esloveno, y el UAE, tras un buen calentón (por delante no hicieron toda la ‘sangre’ posible, pudieron salvar y Tadej, que después volvió a cambiar de bicicleta y ya tuvo la suya normal. Ese parón inicial, con el coche médico de por medio, también provocó un corte a varios corredores. No había espacio. Lo normal en esta carrera es pinchar una o dos veces y, por desgracia, alguna caída. Es supervivencia. El campeón del mundo lo sabía y el susto pasó. Seguía la acción.De los 30 tramos adoquinados hay tres que son diferenciales (cinco estrellas) y el primero dejó por el camino al gran favorito, o al menos uno de los dos, ganador de las tres últimas ediciones y que buscaba el récord de la cuarta: Mathieu van der Poel (31 años). En el Bosque del Arenberg, el holandés tuvo un percance mecánico. El peor sitio, el peor momento. Tras su avería, trató de avanzar a pie por la hierba, su compañero Philipsen le dejó la bicicleta... pero las calas de Mathieu estabam embarradas. No lograba poder dar pedales, ni avanzar, por lo que paró y otro cambio. ¡Dos minutos perdidos! Pese a protagonizar una remontada espectacular posteriormente, no llegó a conectar con la cabeza (y llegó a estar a tan solo 20 segundos). Roubaix no espera a nadie.Con dos de los favoritos con percances, otros también pasaron por este mal trago. Filippo Ganna (29) pinchó, después se cayó... no iba a ser su día. Faltaba Van Aert por pasar un mal rato y llegó su pinchazo, aunque lo solventó de manera rápida. Tras todo esto, seis corredores iban en cabeza: Pogacar, Van Aert, Stuyven, Pedersen, Laporte y Bisseguer. El esloveno, informado de que Van der Poel estaba recortando y adelantando a corredores como si fuese una moto, cambió el ritmo. Fue en el tramo adoquinado de Auchy les Orchies cuando Pogacar y Van Aert se marcharon, especialmente tras la iniciativa de este último. Nadie pudo seguirles. Tras acabar un punto clave como Mons en Pévèle, el esloveno le señaló al belga que si hacían relevos, a lo que Van Aert no accedió. Y con razón, el favorito era Tadej.Era un mano a mano, sin perder ojo por detrás, entre los dos de casi 50 km. Viendo que sería cosa de dos, Van Aert sí relevó y los dos hicieron camino. Pese a que quedaban numerosos tramos adoquinados, era evidente que el Carrefour de l’Arbre iba ser juez... y estuvo a un paso de ser un drama: casi se van los dos al suelo. Pogacar por derrapar y Van Aert por evitar el impacto. Pese a que Van der Poel seguía apretando, la victoria estaba por delante. Un esprint que iba a entrar en la Historia y así fue. Vuelta en el velódromo, Pogacar vigilando a Van Aert, esprint del belga y... Tadej sentado. No pudo. Segundo, como en 2025. Van Aert rompió a llorar. El también belga Stuyven cerró el podio con Van der Poel, cuarto. Vaya carrera, vaya día, vaya deporte. Disfruten, porque esto es difícil de volver a verlo. El ciclismo vive una edad de oro.¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos.