Paris-Roubaix cycling classicEn estos momentos, probablemente Wout Van Aert sea el gran 'villano' del ciclismo. El hombre que ha privado al gran héroe del deporte de la bici, al gran conquistador Tadej Pogacar, de una hazaña que lo habría llevado ya a unos niveles estratosféricos. O tal vez no. Tal vez hoy ha sido el belga el que ha pasado a un nuevo nivel.Porque el objetivo de 'Pogi' no era otro que, ganando la París-Roubaix, convertirse en el primer ciclista que gana los cinco 'Monumentos' seguidos. Ya consiguió San Remo hace ahora menos de un mes, y el 'Infierno del Norte' era la última que le faltaba en su palmarés para conseguir la gesta. Sin embargo, el Adoquín tendrá que esperar, al menos, hasta el año que viene.En una carrera que se disputó sin lluvia, casi todos los grandes favoritos sufrieron pinchazos o averías que parecieron eliminarlos del todo, pero finalmente se acabaron reponiendo para volver a estar en la pelea por la victoria. El primero, el propio Pogacar, que estuvo retrasado instantes antes del sector de pavés del Bosque de Arenberg, aunque consiguió enganchar con el pelotón. Y acto seguido el que tuvo problema mecánico fue Mathieu Van der Poel, que tardó muchísimo en poder montarse en la bici tras ponerse la rueda de un compañero.Salió del sector a dos minutos, el vigente vencedor. Y a base de zapatazos llegó a estar a 23 segundos de un grupo cabecero del que Van Aert también se cortó en Mons-en-Pevèle, otro de los grandes sectores adoquinados de la prueba. También se repuso y arrancó en otro tramo de pavés, donde ya se quedó solo con Pogacar para celebrar un duelo a dos.Vestido con el maillot arcoíris, Pogacar torturó a Van Aert todo lo que pudo y más. Le arrancó en cada sector de adoquín antes de meta, con especial violencia en el Carrefour de l'Arbre, el último de los grandes tramos. Aunque sufriendo, el belga le acabó tomando la rueda a su gran rival. Al hombre que buscaba la gran gesta de los tiempos contemporáneos del ciclismo mundial. Habría sido, al mismo tiempo, ganador del Tour, el Mundial y los cinco Monumentos. Habría sido.Porque ahí, eliminado ya el que parecía su gran amenaza por la victoria en el Velódromo de Roubaix, emergió la figura de otro ciclista sideral. Un ciclocrossista reconvertido a clasicómano y que, por encontrarse con la mayor generación de supertalentos del siglo, se ha quedado con un palmarés que, aunque respetable, parece exiguo. Llegaron juntos al velódromo, Van Aert le cedió la iniciativa a Pogacar, lo adelantó antes de la última curva y acabó logrando el segundo Monumento de su vida. Tadej tendrá que volver el año que viene.