Italy's Riccardo Ricco celebrates on the podium after winning the eighth stage of the Giro d'Italia cycling race 209-km from Rivisondoli to Tivoli May 17, 2008. REUTERS/Giampiero Sposito (ITALY) PODIO PUBLICADA 22/05/08 NA MA39 2COLQuien ya ha besado las llamas casi de forma sistemática, le es muy difícil encontrar un camino de retorno. Una redención que certifique el fin al perpetuo peaje por haber obrado mal. Una y otra vez. Sabe de eso Riccardo Riccò (Sassuolo, 1983), segundo en el Giro de 2008, justo por detrás de Alberto Contador. Él, sin embargo, conquistó el maillot blanco de mejor joven. El italiano amenazaba con dar mordiscos al mundo de la bicicleta, entonces. Ese año, La Cobra, probó además la miel en dos etapas de la Grande Boucle, imponiéndose al sprint ante corredores del calibre y magnitud de Valverde o Cadel Evans. Era, también, el rey de los escaladores. Un estatus que terminó justo cuando acababa de comenzar, y es que el 17 de julio se interrumpió su Tour por dar positivo: CERA, una especie de EPO de tercera generación. Le terminaría echando la Saunier Duval (el manager era Mauro Gianetti). Lo que vino después es un relato claroscuro de sanciones a perpetuidad, mentiras y tormentos. Una penitencia atroz, si cabe. Una carretera con socavones. Ninguna flor en el camino. Su carrera duró apenas cinco años (2006-11). Expulsado de por vida, escribió dos libros: Funerale in giallo y Cuore di Cobra, en este caso con el periodista Dario Ricci. Hoy gestiona una heladería (Chocoloco, en Vignola), pero sobre todo pedalea sin parar hacia un mundo que ya no existe. O no, quizás huyendo aún más de él. Parecen inseparables, pero ya no se pertenecen. Cogiste la bici hace tres años. Me consta que tienes un elenco de ciclistas amateurs a quienes das consejos. ¿Cómo es tu nueva vida en este sentido? Sí, la volví a coger hace tres años, pero éste -concretamente- ya estoy organizando concentraciones con chicos que quieren pedalear. En enero estuve en España, en Benidorm. Un par de camp. Treinta chicos en total. Allí también van los profesionales. Sí, nos divertimos, les aconsejo, corremos juntos. He recobrado sensaciones en este sentido. Siempre amé la bici, y quienes hemos competido a un cierto nivel es lógico que necesitemos adrenalina. Yo entreno cotidianamente. Estoy fuera del sistema, pero de alguna manera -con algunas app- intento ponerme a prueba, confrontarme a remoto con los más jóvenes profesionales, ser competitivo aún. Disfruto exigiéndome, de alguna manera me reporta a tiempos pasados en los que corría con los mejores. Me divierte lo que hago, sí. ¿Has odiado la bicicleta? Jamás. El mundo profesional, el ambiente, sí, porque desgraciadamente… No sé, me equivoqué mucho, porque no soy un santo… Pero en mi época, si querías ganar tenías que hacer lo que tú ya sabes. No te lo voy a descubrir yo. Doparte. Antes de hablar de eso, quiero comenzar por el final. El triste epílogo vivido hace años con la justicia deportiva. Tu sanción por uso de sustancias ilícitas terminaba en 2024 (con cuarenta primaveras), pero viró en perenne por estar involucrado en un tráfico de sustancias dopantes, estupefacientes. La justicia ordinaria te absolvió (prescripción), pero al otro lado la praxis es diferente ¿qué sucedió realmente? Ya sabes que la justicia deportiva no va a la par con la ordinaria. La deportiva me ha condenado para siempre en base a sus pruebas, que en realidad no había. La otra, sin embargo, me absolvió. La historia es larga. En 2011, el CONI te suspende; después te sanciona. Trece años. También por la justicia penal. Eras reincidente. Todo habría expirado en 2024 si no fuera por lo sucedido en 2014. Sí, ese día: “Estaban comprando epoetina alfa y testosterona”, recogió la Gazzetta dello Sport. ¿Qué hay de cierto ahí? Estaba con un amigo (ex ciclista, llamado Matteo Cappè) que no tenía el carnet de conducir. Me pidió que le llevara a un lugar donde se intercambiaron cosas de estas, pero yo no tengo nada que ver. Me quedé en el coche, no vi nada… Desgraciadamente, me encontré en el lugar equivocado en un momento inoportuno. Sí. Él estaba siendo vigilado, pero no lo sabía. Era un amigo, nos veíamos muy de vez en cuando. Hubo una redada de los carabinieri, pero se demostró que no tuve nada que ver. Insisto con esto, de verdad. ¿Al menos te asumes alguna responsabilidad por llevarle? Al otro lado, al parecer, había personal sanitario suministrando el materialSí, fui un tonto. La culpa fue suya, pero no debí llevarle. No sabía nada. Yo ya estaba descalificado. No corría, ¿entiendes? ¿Qué sentido tiene que tomara más sustancias de este tipo si ya no corría? Desde tu punto de vista, ¿quién ha querido acabar contigo? ¿Crees en alguna conspiración? El Comité Olímpico Italiano no veía la hora. Ya tenía la sanción de trece años. Ya no corría, no era profesional, jamás iba a volver… ¿Por qué? ¿Por qué esta saña? Creo, sinceramente, que esta expulsión de por vida no tiene sentido. Otra cosa es si doy positivo mientras soy profesional, pero ya descalificado… ¿Por qué vienes a tocarme los huevos de esta manera? ¿Qué sientes cuándo ves el Giro hoy día? Muchos recuerdos me vienen a la cabeza. Recuerdo la adrenalina que sentía cuando estaba ahí, como uno de los protagonistas. Estaba entre los favoritos. Había muchas expectativas. Verás, la mente, inconscientemente, te reporta allí. Por una parte, es bonito; por la otra, lógicamente, siento amargura. Me gustaría haber estado más años compitiendo. Has admitido muchas veces tus errores. ¿El sistema obliga a doparte? ¿Es difícil decir que no? Puedes negarte, sin duda. El tema es ver cuánto eres de ambicioso, dónde quieres llegar. Sin nada puedes llegar hasta un determinado punto. Yo he ganado carreras sin doparme. Algunas menores, sí. Las otras… Giro, Tour o clásicas importantes… Ahí, tenías que adecuarte a los demás, aunque fueras bueno. 2008. El Tour lo gana Carlos Sastre. Cadel Evans fue segundo, mientras que Menchov completó el podio. Una vez dijiste esto: “Los treinta primeros estaban dopados”. ¿Eso es verdad? Entonces, ¿por qué te sancionan a ti? Te lo explico. Yo di positivo por CERA. También Piepoli (compañero de Riccò), Schumacher, Bernhard Kohl … Todos pertenecientes a las escuadras Gerolsteiner o Saunier Duval. Fue une decisión política, porque la Saunier Duval era la de menor presupuesto de todo el Tour. La otra habría cesado su actividad al año siguiente. ¿Fuerte con los débiles para lanzar un mensaje? Sí, pillaron a cuatro pequeños. En mi caso, me pararon porque ese Tour lo iba a ganar. Era el mejor en montaña, pero no podía vencer. Había que respetar determinadas jerarquías que venían de arriba. Esto es. A otros ciclistas, muchos franceses, los mandaron a casa para evitar casos de positividad. Otros casos no salieron a la luz. Nunca. A mí esto me lo dijo alguien de la Gazzetta dello Sport días después de los sucedido, ya en mi casa. No digo nombres, pero vinieron algunos periodistas del periódico. Uno de ellos me dijo: “Tranquilo, ahora saldrán otros treinta nombres”. No fue así. En aquella época eras, quizás, el nuevo fenómeno italiano del ciclismo. Habías recogido, salvando las distancias, el testigo de Marco Pantani. El tiempo se detuvo tras la crono de Cholet. Una vez, en Relevo, reconociste que te dopabas con una inyección antes de comenzar el Tour. Vamos a ver. Lo mío eran los puertos de montaña del Tour, algo menos los del Giro. En las subidas duras, más del estilo Pantani, no destacaba tanto. Sí en las que tenían menos pendencia. También las escapadas de cien kilómetrosYo era más rápido que Pantani. Podía imponerme en un sprint de grupo al final, una clásica… Marco era más de grandes giros. Yo era híbrido, quizás más completo. Similar a Valverde, para que nos entendamos. Pero sí, mucho peor que El Pirata en la montaña subiendo, escalando. Sin duda. Volvamos al Giro. Contador, por cierto, tenía gregarios top como Andreas Klöden. ¿Alguna vez tuviste miedo que alguno te recriminara determinadas declaraciones en temas de dopaje? ¿En qué sentido? No sé. Si alguno se daba por aludido o se sentía acusado y tal. Los Schleck, Evans, Menchov, Sastre, Cavendish, Freire circulaban por ahí… Pensándolo bien, alguno de estos fue también sancionado. Yo generalizo. Además, no soy el único. Lo habrá dicho alguna vez Di Luca, Armstrong… Después, sí, hay algunos que dicen que jamás se doparon, y les creo. También te digo que el 98% era así como explico. Cunego, por ejemplo, afirma que jamás se dopó. Tampoco dio positivo. Simplemente reconozco que la praxis era esa, en términos generales. Nadie lo puede negar. La UCI, antes de ser profesional, te dio un certificado donde reconocía tus valores altos de hematocritosSí, es un tema genético. Mis valores podían alcanzar incluso el 52%. Fui varias veces a Losanna. Había cuatro o cinco ciclistas así. También Damiano Cunego. Cuando volviste tras la primera sanción, recuperaste buenas prestaciones, incluso delante de Vinokourov. Luego, en 2011, ya con la escuadra Vacansoleil, sucede lo peor. Una autotransfusión mal hecha pone en serio riesgo tu vida. No era la primera vez que lo hacías, porque se trataba la única vía para no dar positivo. Una práctica que se hacía para preparar el Giro de Italia. Me entró una bacteria en la sangre que me sacaba para después volver a meterme. Sufrí un grave bloqueo renal (sepsis) a causa de una infección generalizada (la sangre llevaba conservada 25 días). Esta bacteria me entró en vena, e intoxicó otros órganos. Pude morir, sí. Era algo que sucedió a otros ciclistas, pero en mi caso no sabía, nadie me dijo que con una inyección de cortisona se solventaba todo. No lo sabía, luego no pude haber evitado el riesgo serio que corrí. Tu médico fue Carlo Santuccione, suspendido por el CONI. Muy controvertido, aunque siempre le defendiste. Era colaborador de Francesco Conconi. Cuando me sucedió eso ya no frecuentaba a Santuccione. Lo que me sucedió fue mala suerte, porque ni mucho menos era la primera vez que lo hacía. Llevaba un año con esa práctica. ¿Te creías omnipotente? Sí. Eres joven, crees que nadie te puede tocar, tienes ambición… El único que me quiso en ese mundo fue Santuccione. Del resto, decir que no supe rodearme bien. Chiappucci, Bugno… ¿Cómo es tu relación con viejas glorias del ciclismo italiano y mundial? ¿Te dieron la espalda? No. Con algunos hablamos de vez en cuando. No quiero dar nombres, porque están dentro de un ambiente que a mí ya no me quiere. El mundo del ciclismo es cerrado, algo estúpido. Algunos me dicen que debería volver… Sí, como ha sucedido con Riis, Gianetti… Todos tuvieron problemas, y muchos más que no es menester rescatar. Están ahí tranquilamente. Y tú noExacto. No se me puede crucificar de por vida. Llevo quince años fuera de todo. Ni siquiera me dejan ir a ver una carrera. Tuviste que recurrir a especialistas para superar una depresión, de alguna manera ocasionada por todo esto Tardé diez años. Muchos altibajos, especialmente al inicio cuando veía a mis entonces compañeros correr y ganar. Ahora, que ya no están, algo mejor. Mi mujer también me ayudó. El psicólogo, por supuesto. Todavía me vienen ciertos pensamientos, pero ahora se van con más facilidad. Siempre pongo como ejemplo a Vincenzo Nibali, mi coetáneo… Viendo la grandiosa carrera que hizo, no sé… ¿Por qué yo no? Ganó la Triple Corona; a mí me habría gustado lograr al menos una de las tres. Eso me viene con un punto de… No sé. Siempre me acompañará esta cuestión, estas ocasiones perdidas. ¿Te gusta el ciclismo actual? Se ha convertido en un deporte muy importante. Mueve mucho dinero. Los ciclistas están muy tutelados, y eso es bueno. Creo que ser corredor hoy es mejor que en mi época. Son afortunados. Está Pogaçar, y para el resto hay migajasMaravilloso ciclista, pero se equivoca al querer todo. No veo sentido, desde mi punto de vista, en su modus operandi tratando de imponerse en todas las carreras. No sé, ganar todas las etapas del Tour de Romandía… No tiene sentido en un crack como él. Los demás se cabrean, porque también quieren comer. ¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí.