Todas las señales de tráfico están diseñadas con el objetivo de ser lo más claras e intuitivas para que cualquier persona pueda entenderlas rápidamente y no entorpezca el tráfico o la convivencia en la carretera. El mejor ejemplo de ello son los semáforos, cuyo funcionamiento es entendido incluso por las personas que no conducen.Pero detrás de esa simplicidad en el juego de colores, hay algunos detalles que pasan desapercibidos. Aunque parezca imposible, los semáforos tienen algunos secretos, y uno de ellos es el hecho de que para los coches se utiliza la luz verde, la roja y la amarilla, pero para los peatones solamente se utilizan los colores verde y rojo. Las razones Por qué los semáforos para coches tienen amarillo pero para los peatones solo hay verde y rojoLejos de ser una casualidad, hay una razón por la que no se pone una luz amarilla para peatones. Dicho motivo es, precisamente, la simplicidad que se busca en las señales de tráfico. Para hacerle la vida más sencilla a quienes van caminando, solamente se utilizan dos colores: rojo para indicar prohibición y verde para señalar que ya pueden cruzar la carretera. Para los vehículos de motor se utiliza la luz amarilla, que sirve como transición entre el verde y el rojo y obliga a los conductores a detener el vehículo como si se tratase de un semáforo en rojo. En el caso de los peatones, el ámbar se sustituye por la luz verde que parpadea, que indica un cambio inminente y la necesidad de tomar una decisión, pero adaptada al ritmo y las particularidades del tráfico peatonal. Es decir, igual que un conductor que ve una luz amarilla tiene que frenar pero debe hacerlo únicamente cuando pueda hacerlo con seguridad, un peatón que ve la luz verde parpadeando debe cruzar únicamente si le va a dar tiempo a llegar al otro lado de la carretera antes de que cambie a rojo. Eso sí, hay que tener en cuenta que algunas ciudades están optando por incluir una luz amarilla con la figura de un peatón en el centro, lo cual corresponde a la misma indicación. Multas a peatones Aunque no es algo habitual, los peatones también pueden recibir multas por cruzar mal los semáforos. Por ejemplo, hacerlo cuando está en rojo se puede castigar con 200 euros de sanción. Esa misma multa puede imponerse a una persona que no cruza una carretera debidamente, ya sea por un paso de peatones o por un paso subterráneo o elevado.