Marc Márquez, este viernes en ItaliaMarc llegó a Mugello como si fuese un soldado de la Guerra de las Galaxias. La bota ortopédica que llevaba en el pie derecho, del que fue operado el 10 de mayo, le hacía andar de manera extraña, pero si está en Italia es porque va a intentar recuperar la normalidad después de perderse la carrera larga del Gran Premio de Francia y el fin de semana del GP de Cataluña. Lo primero que hizo fue pasar por el centro médico para recibir el ok de los doctores. La revisión fue corta y le dieron el visto bueno, aunque tendrán que ir chequeando su estado tras los primeros entrenamientos. Se va a subir a la moto este viernes, las sensaciones son buenas, aunque ante las preguntas de si ya puede comenzar la remontada, prefiere ser cauto y realista. «La remontada que tengo que afrontar es crear mi futuro, volver a sentirme bien, volver a sentir que puedo pilotar una MotoGP al máximo nivel, porque, como lo hacía en estas primeras carreras, era inviable», explicaba Márquez sobre cómo había ido llevando este arranque de curso. Era capaz de encontrar picos de rendimiento, pero después su velocidad bajaba y de repente no podía competir con sus rivales. «Lo estaba sacando, porque lo estaba sacando, y no sé cómo, pero por eso no era constante», añadía. Las cuentas del Mundial Tiene 85 puntos menos que Bezzecchi, el líder del campeonato de MotoGP, después de seis citas, aunque la buena noticia es que quedan todavía dieciséis, o lo que es lo mismo, 592 puntos. Si volviera al rendimiento de 2025, sería más que factible, pero ahora mismo no quiere ir más allá de ver cómo va a responder el brazo derecho, una vez liberado del tornillo que le estaba afectando al nervio radial. Marc explicó que en la caída de finales del curso anterior, esa pieza se movió un par de milímetros, lo suficiente para que la articulación no estuviera a su máximo nivel. «De momento, si quiero pensar en el campeonato, lo único que voy a crear son más situaciones de poner en compromiso mi cuerpo con lesiones, que siempre puede pasar pues sales a pista y siempre hay riesgo, y siempre aprietas a todo lo que sientes, pero tengo que ser muy consciente de dónde estoy y dónde quiero llegar». Su plan es muy claro, ir poco a poco recuperando el ritmo y confirmar lo que pensaba antes de la fuerte caída de Le Mans: que la moto es buena, y que el problema era su rendimiento. Esos apagones que sufría en el brazo derecho le llevaron al accidente en la Sprint de Francia y a tener que adelantar una operación programada en el hombro que se convirtió en doble por la fractura en un dedo del pie derecho. Han pasado 19 días desde entonces, durante los que ha mostrado sus progresos en el gimnasio. Queda por ver cómo es subirse de nuevo a la MotoGP, porque era en esa postura de pilotaje donde su cuerpo se quejaba. «Me alegro de que esté de vuelta, de que se haya recuperado, y espero que pueda hacer un gran fin de semana», confesaba Jorge Martín sobre Marc, al que pone al mismo nivel que Bezzecchi como rival para el título.