El gobierno chino acaba de dar luz verde a los primeros fabricantes (como Changan Automobile y BAIC Motor) para que sus coches con nivel 3 (L3) de conducción autónoma empiecen a circular por carreteras públicas en ciudades seleccionadas como Beijing y Chongqing.Hasta ahora, la mayoría de los coches inteligentes que ves en la calle son de nivel 2. Esto significa que el coche te ayuda a frenar o a mantenerte en el carril, pero tú tienes que estar con las manos en el volante y los ojos en la carretera en todo momento, de acuerdo con lo que informa el South China Morning Post.¿En qué se diferencia el nivel 3 (L3)?Aquí es donde se pone interesante porque el nivel 3 es como si fuera un salto mágico. En ciertas situaciones (como atascos o autopistas permitidas), puedes soltar el volante y dejar que el coche se encargue de todo: acelerar, frenar, esquivar obstáculos y cambiar de carril. A diferencia del nivel 2, el sistema es el responsable de la conducción mientras esté activado. Sin embargo, no puedes irte a dormir en el asiento trasero. El coche te avisará si necesita que retomes el control. Por ejemplo, si el clima empeora mucho o hay una zona de obras complicada.Por primera vez, se empieza a definir quién tiene la culpa si algo sale mal: ¿el conductor o el fabricante? El nivel 3 abre la puerta a que las marcas asuman más responsabilidad por la seguridad de sus sistemas. Adiós al estrés del tráfico, ya que los primeros modelos aprobados están diseñados para funcionar en congestiones de tráfico a velocidades de hasta 50-80 km/h. Imagina poder relajarte un poco mientras el coche gestiona el aburrido "para y arranca" de un atasco. Con este movimiento, China busca liderar la carrera tecnológica frente a marcas como Tesla. Al permitir que estos coches salgan de las pistas de prueba a las calles reales, están acelerando la llegada de esta tecnología a las tiendas.Aunque ya es oficial, todavía es un programa piloto controlado. Los fabricantes tienen que demostrar que sus sistemas son ultraseguros antes de que se vendan de forma masiva. Pero el mensaje es claro: el futuro donde el coche conduce por ti está mucho más cerca de lo que pensábamos.