Jorge Martín lanza el prosecco a Marco Bezzecchi en el podio de MugelloMarco Bezzecchi estuvo ayer en el lugar que ocupaban los ídolos a los que iba a ver a Mugello cuando era pequeño. El italiano acudía con su madre y una de sus hermanas, porque la otra no había nacido todavía, al templo del motociclismo transalpino y soñaba con ser un día el piloto en lo más alto del podio. Una historia muchas veces repetida en el mundo del deporte y que hizo llorar de emoción al líder del Mundial de MotoGP. En realidad, hubo muchas emociones juntas, casi todas para Aprilia, que le estropeó la fiesta del centenario a Ducati. Los de Noale han superado a las motos rojas, con menos presupuesto, pero mucha ilusión y dedicación. Ahora son ellos los que marcan la pauta del desarrollo técnico y sus pilotos disfrutan de esa ventaja que antes tenían los que iban encima de una bala roja. Dos dobletes se lleva Aprilia de un fin de semana que no podían casi ni imaginar. Para empezar ganaron por primera vez el Gran Premio de Italia y para continuar dieron una exhibición en la carrera larga con Bezzecchi y Jorge Martín. El italiano consiguió su cuarta victoria en siete citas, para dispararse un poco más en la clasificación, mientras que el madrileño facturaba los veinte puntos del segundo puesto para ser cerca de él en la general. Aprilia manda Son los grandes dominadores ahora mismo y lo dejaron muy claro en Mugello, su casa, ante un público que antaño iba a aplaudir a Rossi y que ahora disfruta con otro compatriota que de niño soñaba con ser Valentino. «Venía aquí con mi madre y mi abuelo a ver las carreras, a animar a los pilotos italianos. La verdad es que me he acordado de aquellos tiempos, ha sido precioso. El ambiente en las gradas era increíble», explicaba en Dazn Bezzecchi, todavía emocionado y empeñado en no pensar todavía en el título. «Bueno, la verdad es que ha sido un fin de semana bonito. Es verdad que hemos trabajado bien, pero hay que seguir haciéndolo», admitía sin querer poner el foco en que habían superado a lo grande a las Ducati, su gran enemigo. El viernes fue complicado para Aprilia, que remontó el sábado con la Sprint para Raúl Fernández y que multiplicó la fiesta el domingo con el doblete Bezz-Martinator. Pecco, aparece media carrera Bagnaia pareció que podía recuperar la memoria y defender el orgullo de Ducati, pero la inspiración le duró media carrera. Hasta ahí estuvo en cabeza, marcando el ritmo y pareciéndose al piloto que ha ganado tres veces en Mugello. Después, Bezzecchi le adelantó y se escapó con mucha facilidad para superarse a sí mismo, porque ha ganado cuatro carreras, más que todas sus victorias de 2025. Aunque no le guste, va a tener que empezar a cargar con el peso de ser el hombre a batir, con Jorge Martín, su compañero de garaje, como gran enemigo. «Está claro que, como fábrica, estamos avanzando mucho. Como he dicho siempre, el juntarnos los dos e intentar ver dónde mejorar está marcando la diferencia. Al final, nos retroalimentamos. Yo creo que al ver a Marco delante me hace a mí esforzarme mucho más para mejorar, para intentar no compararme con él, pero sí sacar lo máximo de mí y lo mejor para ser un mejor piloto. Y esto al final le pasará a él también y es lo que nos hace a los dos seguir creciendo», analizaba Martín sobre el momento dulce de Aprilia, que estuvo a punto de redondear Ai Ogura con la moto satélite. El japonés es un experto en los finales de carrera, donde consigue un ritmo tan infernal que le quitó casi un segundo y medio a Bagnaia en la última vuelta. Rozó el podio Ogura, y no lo consiguió porque Pecco tiró de experiencia. Ducati quería celebrar su centenario alcanzando su victoria número cien y teñir de rojo Mugello. Pero el color que reina ahora es el negro de los de Noale. Es verdad que queda mucho, pero por ahora los que cumplen sus sueños son los de Aprilia.