El fenómeno conocido como lluvia de barro se produce cuando una masa de aire cargada de polvo, normalmente procedente del desierto del Sahara, llega a la península ibérica. Este polvo en suspensión se mezcla con las nubes y, cuando se producen precipitaciones, cae al suelo arrastrado por la lluvia, dejando una capa de suciedad de color marrón o rojizo sobre coches, calles y edificios. Es un evento relativamente frecuente en España, especialmente en primavera. Durante estos días, la llegada de una borrasca combinada con vientos del sur está favoreciendo la entrada de polvo sahariano, lo que aumenta la probabilidad de este tipo de lluvia en varias regiones del país. Aunque no suele representar un riesgo grave, sí puede afectar a la calidad del aire y provocar molestias, sobre todo en personas con problemas respiratorios, además de generar suciedad generalizada en exteriores. Lluvia de barro: limpiar el coche sin dañarlo Cuando se produce un fenómeno como este, el coche se debe limpiar a fondo, ya que la arena se incrusta más a medida que pasan los días y puede causar daños irreparables en la carrocería, los cristales o los faros. Estos son los consejos básicos: Utilizar aire a presión. Es el primer paso para una correcta limpieza. Puede valer un hinchador doméstico o el compresor de una gasolinera, pero es imprescindible eliminar toda la arena antes de echarle agua. Usar agua a presión. Una vez eliminada la arena, se utiliza agua a presión para que todo quede resplandeciente, pero sin frotar. Debe hacerse así, pues a poco que haya quedado algún granito de arena, si se frota con fuerza se arañará la carrocería. Por eso mismo es aconsejable no utilizar trapos ni esponjas duras. Limpiar los bajos. En la medida de lo posible, es ideal darle un buen repaso a los bajos del coche, grandes olvidados de la limpieza. En caso de no disponer de unas borriquetas para el automóvil (algo por cierto muy económico) la solución es llevarlo a un taller de lavado. Tomando, eso sí, algunas precauciones. Evitar rodillos con cerdas de plástico. En el túnel de lavado, hay que elegir el programa más largo de lavado y evitar rodillos con cerdas de plástico. Para rizar el rizo, se pueden utilizar tratamientos de agua osmotizada, que elimina el cloro, la cal y otras sustancias que pueden dejar manchas en el coche. Limpieza interior. No hay grandes secretos: aspiradora, precisión y paciencia. coche calima Cuidado: lunas llenas de polvo Circular con las lunas sucias no sólo afecta a la seguridad del conductor: también a su bolsillo. Si un agente considera que, en ese estado, impiden una correcta visión, la sanción puede ser de 80 euros. Y si creen que ponen en peligro la seguridad vial, esa cuantía puede llegar a los 200 euros porque sería una infracción grave. No en vano, según el artículo 19.1 del Reglamento General de Circulación (RGC), “la superficie acristalada del vehículo deberá permitir, en todo caso, la visibilidad diáfana del conductor sobre toda la vía por la que circule sin interferencias”. coche sucio A esto hay que añadir otra posibilidad: la inmovilización del vehículo si, como establece el artículo 84 de la Ley de Seguridad Vial, presenta “deficiencias que constituyan un riesgo especialmente grave para la seguridad vial” porque las superficies acristaladas están extremadamente sucias. Atención también con la matrícula Si, por otro lado, los limpiaparabrisas no funcionan o su estado es deficiente, también puede llegar un castigo económico de 80 euros. Si la suciedad impide leer correctamente los números y letras de la matrícula, el conductor puede ser sancionado por cometer una infracción grave. En este caso, la multa será de 200 euros sin pérdida de puntos en el carnet de conducir.