La etiqueta medioambiental parecía un asunto resuelto hace años, pero la realidad en las calles demuestra justo lo contrario. Con normas municipales cada vez más diferentes entre sí, numerosos conductores vuelven a hacerse multitud de preguntas. El distintivo ambiental ya no sirve solo para identificar el nivel de emisiones de un coche: también determina por dónde puede circular, dónde puede aparcar y cuánto puede costar un descuido. El adhesivo que condiciona la circulación La Dirección General de Tráfico implantó hace años el sistema de etiquetas ambientales para clasificar el parque automovilístico español según sus emisiones contaminantes. Desde entonces, millones de vehículos quedaron divididos en categorías que van desde los modelos sin distintivo hasta los coches con etiqueta Cero. Durante mucho tiempo, muchos conductores apenas prestaron atención a esa clasificación. Sin embargo, la expansión de las zonas de bajas emisiones ha cambiado completamente la situación. Las ZBE son ya obligatorias en todos los municipios de más de 50.000 habitantes, aunque cada ayuntamiento aplica restricciones distintas. Eso provoca que un mismo vehículo pueda circular sin problemas en una ciudad y encontrar limitaciones severas en otra. Madrid y Barcelona han endurecido progresivamente sus accesos, mientras otros municipios empiezan ahora a aplicar controles automáticos mediante cámaras capaces de identificar matrículas en segundos. Etiquetas medioambientales de la Dirección General de Tráfico. Cómo comprobar la etiqueta por matrícula La comprobación puede hacerse directamente desde la sede electrónica de la DGT. Basta con acceder al apartado de consulta de distintivos ambientales e introducir la matrícula. El sistema muestra automáticamente si el automóvil tiene etiqueta B, C, ECO, Cero o si pertenece a la categoría sin distintivo. La clasificación depende del tipo de combustible, la normativa Euro que cumple el motor y el año de matriculación. Los gasolina anteriores a 2001 y los diésel previos a 2006 quedan fuera del sistema de etiquetas. A partir de ahí aparecen las categorías B y C para motores más modernos. Los híbridos no enchufables, microhíbridos y vehículos impulsados por gas acceden normalmente a la etiqueta ECO. Los eléctricos puros y los híbridos enchufables con suficiente autonomía eléctrica reciben el distintivo Cero, el más favorable frente a las restricciones urbanas. Cuándo es obligatorio llevar la pegatina Aquí aparece una de las mayores confusiones para los automovilistas. La DGT recomienda llevar visible la pegatina, pero la obligatoriedad real depende de cada municipio. Son los ayuntamientos quienes pueden exigir que el distintivo vaya colocado en el vehículo. En ciudades como Madrid, Sevilla, Córdoba, Pamplona o varias localidades del área metropolitana de Barcelona, las ordenanzas contemplan la obligación de exhibir la etiqueta en los coches que tengan derecho a ella. Lo habitual es colocarla en la esquina inferior derecha del parabrisas delantero. Sin embargo, otras ciudades no sancionan la ausencia física del adhesivo porque utilizan cámaras de lectura automática de matrículas. En esos casos, el sistema identifica directamente si el vehículo puede circular o no por una zona restringida. La diferencia entre 'no tener pegatina' y 'no llevarla puesta' resulta clave. Un coche puede disponer de distintivo ambiental y, aun así, ser sancionado en determinados municipios por no mostrarlo correctamente. Etiquetas B y C ZBE Las multas que más preocupan a los conductores Las sanciones relacionadas con las zonas de bajas emisiones se han convertido en una de las mayores inquietudes para quienes utilizan el coche a diario. Acceder sin autorización a una ZBE puede suponer multas de hasta 200 euros, aunque el importe suele reducirse por pronto pago. A eso se suman las posibles sanciones específicas por no llevar visible la etiqueta cuando la normativa municipal lo exige. Gijón, por ejemplo, contempla multas de 90 euros para los vehículos que deban exhibir el distintivo y no lo hagan. El problema afecta especialmente a propietarios de coches antiguos. Los vehículos sin etiqueta son los que encuentran mayores restricciones y, en algunos casos, ya tienen prohibido el acceso a determinadas áreas urbanas salvo excepciones concretas. Cómo pedir la pegatina medioambiental Aunque muchos conductores creen que puede solicitarse gratuitamente, la realidad es distinta desde hace años. La DGT dejó de enviar pegatinas sin coste tras las primeras campañas de implantación. Actualmente, el distintivo debe comprarse. El precio ronda los cinco euros y puede obtenerse en oficinas de Correos, gestores administrativos autorizados, talleres asociados o plataformas online habilitadas. Para solicitarlo suele ser necesario presentar el permiso de circulación y la documentación identificativa del titular. En el caso de compras por internet, el envío tarda normalmente varios días.