José Luis (69 años), camionero que está jubilado: "Igual son 3.500 o 4.000 euros para empezar, más el camión, y eso echa para atrás al personal" España tiene un problema en el sector del transporte. No hay relevo generacional entre los camioneros y algunas comunidades empiezan a vivir una situación límite.A pesar de las ayudas regionales y del Gobierno de España para obtener el carné para conducir camiones, sigue sin ser un negocio atractivo para las nuevas generaciones. José Luis Maganto, de 69 años, es un camionero jubilado que confirma esta tendencia.Las condiciones laborales no convencenTrabajar de camionero no es el sueño de muchos jóvenes españoles. Las condiciones laborales, la necesidad de tener el carné C, certificados como el CAP y el elevado gasto inicial son los principales obstáculos. José Luis confirma que se puede llegar a ganar grandes sueldos, especialmente para los transportistas de camiones cisterna o portacoches. El salario se dispara aún más para los que hacen viajes internacionales, aunque es una de las secciones con mayor déficit.Las largas jornadas, varios días seguidos fuera de casa y dormir en la cabina del camión no compensan para muchos conductores. José Luis Maganto ha recorrido toda España y viajado por países como Turquía o Rusia antes de jubilarse.“Es lógico que estar fuera de casa no es fácil. Esto tiene que ser vocacional. Yo he hecho todo tipo de transportes, nacional e internacional, y va según las personas. A mí no me ha afectado nunca, aunque ha habido veces que me hubiera gustado haber estado aquí en casa”, comenta el camionero.No hay relevo generacional entre camionerosLa profesión exigente una enorme vocación, a lo que se suma una barrera de entrada para muchos. “Hay gente que se saca el carnet, porque es algo que le gusta, pero lo dejan y se ponen a otra cosa. También conlleva mucho gasto y eso echa para atrás al personal. Igual son 3.500 o 4.000 euros para empezar, más el camión”, asegura José Luis Maganto.El oficio de camionero ha perdido todo el atractivo. “La juventud, generalmente, quiere trabajar, pero esto no le gusta. Cada día hay menos, y, si no se les informa bien, aún habrá bastante menos. Cada vez hay menos vocación, ese es el problema”, según el hombre, ahora jubilado.Los motivos detrás de este desinterés son muchos, desde días fuera de casa hasta tiempos de espera interminables en muelles de carga y descarga. A esto se suman más riesgos de seguridad respecto a otros oficios y posibles problemas de salud. El propio hijo de José Luis apostó por esta profesión. “Mientras estudiaba, venía conmigo a trabajar con una empresa de trabajo temporal. Cuando acabó la carrera, con la crisis, decidió quedarse con esto, sin obligarle yo nada. Viene por vocación y le gusta”, afirma el camionero, asegurando que es una “desgracia total” la situación actual.