Cada vez que paramos en una gasolinera ocurre algo curioso: vemos subir el contador del surtidor, pero en realidad no estamos pagando solo gasolina o diésel. En España, casi la mitad de lo que cuesta llenar el depósito son impuestos. Y esa es una de las claves para entender por qué el precio del combustible sigue siendo un tema tan sensible para los conductores. Hoy, el precio medio en las gasolineras españolas se mueve aproximadamente en torno a 1,65 euros por litro para la gasolina 95 y cerca de 1,75 euros para el diésel, con diferencias según la zona y la estación de servicio. Eso significa que llenar un depósito medio de 50 litros puede costar entre 80 y 90 euros. Pero la pregunta importante no es cuánto cuesta repostar, sino qué estamos pagando exactamente cada vez que llenamos el depósito. Cuántos impuestos tiene la gasolina en España El precio de la gasolina y el diésel no se fija de forma arbitraria. En realidad se compone de tres grandes bloques: el coste del petróleo y el refino el margen de distribución y de la gasolinera los impuestos Y es precisamente el último apartado el que explica buena parte de la factura. En España, los impuestos representan aproximadamente entre el 45% y el 50% del precio final del combustible. Es decir: de cada euro que pagamos en el surtidor, casi 50 céntimos acaban en forma de impuestos. Gran parte del coste del litro de combustible son impuestos. Aunque muchas veces se habla de “los impuestos de la gasolina” en general, en realidad se trata de dos gravámenes distintos: el Impuesto Especial de Hidrocarburos y el IVA. Impuesto Especial de Hidrocarburos Es el principal impuesto sobre los carburantes. A diferencia del IVA, no es un porcentaje sino una cantidad fija por litro. Actualmente se sitúa aproximadamente en: 0,47 euros por litro para la gasolina 0,38 euros por litro para el diésel Esto significa que, independientemente de si el petróleo sube o baja, esa cantidad se paga siempre por cada litro vendido. Durante años el diésel ha tenido una fiscalidad menor que la gasolina, una diferencia histórica que algunos gobiernos han planteado eliminar para igualar ambos combustibles. IVA A todo lo anterior se suma el 21% de IVA, que se aplica sobre el precio final del carburante. Y aquí aparece una peculiaridad del sistema fiscal español: el IVA se calcula sobre el precio que ya incluye el impuesto de hidrocarburos. En otras palabras, el consumidor termina pagando IVA también sobre otro impuesto. Qué parte del precio no son impuestos Ahí entran varios factores: el precio internacional del petróleo el coste de refinar el crudo el transporte y almacenamiento los márgenes de petroleras y estaciones de servicio Este bloque suele representar entre el 50% y el 55% del precio final, aunque puede variar según la evolución del mercado energético. Barcos petroleros en el estrecho de Ormuz. Cuando el petróleo sube, el precio del combustible se encarece rápidamente. Cuando baja, el precio también tiende a bajar… pero los impuestos siguen siendo los mismos. Cuánto pagas realmente cuando llenas el depósito Si tomamos como referencia un precio de 1,65 euros por litro de gasolina, el reparto aproximado sería: 0,90 euros para el combustible y los costes industriales 0,75 euros en impuestos En un depósito de 50 litros, eso se traduce aproximadamente en: unos 45 euros por el carburante alrededor de 37 euros en impuestos La conclusión es clara: casi la mitad de lo que paga un conductor al repostar termina en las arcas públicas. Por qué el precio del combustible cambia tanto el precio del barril de petróleo la demanda global de energía tensiones geopolíticas costes de refino y transporte Por eso el precio puede variar semana a semana. Lo que no cambia es la estructura del precio: los impuestos siguen siendo una parte fundamental del coste del combustible en España. Y eso explica por qué cada subida del carburante vuelve a poner sobre la mesa el mismo debate: hasta qué punto el precio de la gasolina depende del mercado… y cuánto depende realmente de los impuestos