A mitad del siglo el 50% de la oferta eléctrica de la UE será de origen nuclearEn esta segunda década del siglo XXI estamos asistiendo al renacer de la energía nuclear. La Comisión Europea financia los nuevos reactores nucleares, tanto de los de fisión como los futuros de fusión nuclear.En diciembre de 2023 la Cumbre Mundial sobre Acción Climática de la 28ª Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, celebrada en Dubái, respaldó el papel de la energía nuclear y otras tecnologías para alcanzar la neutralidad climática en 2050. 23 países se comprometieron a triplicar la capacidad de energía atómica con el objetivo de ese 2050 como parte de la lucha contra el cambio climático. La mayoría de ellos europeos, trece concretamente, once de la Unión Europea; Francia, Países Bajos, Suecia, Finlandia, Chequia, Eslovaquia, Eslovenia, Polonia, Hungría, Bulgaria y Rumanía. Además de Reino Unido y Ucrania. De nuevo España ni estaba ni se la esperaba. «La neutralidad global neta de gases de efecto invernadero/carbono hacia mediados de siglo y para mantener a nuestro alcance un límite de 1,5 grados centígrados en el aumento de la temperatura» define el objetivo central del Acuerdo de París para combatir el cambio climático. El fin es alcanzar emisiones netas cero de gases de efecto invernadero para 2050, lo que implica equilibrar las producidas con las eliminadas, limitando el aumento de temperatura global a ese 1,5 grados para evitar impactos catastróficos.Mediante la técnica de fisión los reactores atómicos liberan energía en las reacciones nucleares que se realizan de forma controlada. Esta energía convierte en vapor el agua almacenada y éste mueve las turbinas de la planta produciendo energía eléctrica que es vertida en el acto en la red. La central nuclear produce energía de forma continuada 24 horas al día los 365 días del año y de forma regular. La fisión del átomo de uranio es capaz de aportar inercia al sistema eléctrico, dando respuesta inmediata frente a perturbaciones o fluctuaciones en la red cuando otras energías dependen del viento o del sol, o del Estrecho de Ormuz, o de vulnerables oleoductos o gasoductos. Como sucedió con la voladura Nord Stream.La invasión de Ucrania y la posterior llegada de Trump a la Casa Blanca despertó de su siesta a la Europa otrora dominadora del planeta. La dependencia del gas y petróleo ruso había creado una relación de sumisión ante Moscú. El boicot a las importaciones rusas hizo que se buscasen otros proveedores de energía fósil, pero también detuvo el irresponsable y alegre desmantelamiento de centrales nucleares en los países más serios de Europa. Aquellos que planifican a largo plazo y no para los que tienen gobiernos más pendientes de las encuestas que de su país. En este último grupo destaca lamentablemente el Gobierno en minoría de P. Sánchez y su esquizofrénica cruzada contra el «mal»: Netanyahu, Trump, la minería, la energía nuclear…El Parlamento Europeo aprobó en julio de 2022 el plan de la Comisión Europea para recalificar la energía nuclear y el gas como actividades económicas medioambientalmente sostenibles. Aceptándolas como fuentes de energía que acompañarán a la hidroeléctrica, eólica y solar en el camino de la descarbonización y de la autonomía energética europea para 2045. Se la considera «verde» o sostenible principalmente por su bajísima emisión de gases de efecto invernadero (GEI) durante la generación de electricidad, comparable a la eólica. La Comisión Europea la incluyó en su Taxonomía Verde para facilitar inversiones en la transición energética, reconociendo su papel.En la Unión Europea 12 estados tienen centrales nucleares, en 8 de ellos la energía de fisión atómica representa más de un tercio de su producción de electricidad anual. Francia encabeza la lista con 56 reactores nucleares que generan el 74,5% de la energía eléctrica del país. España es uno de los cuatro países en donde menor protagonismo se da a la energía nuclear, pues representa el 20% del mix energético. Cuenta con 7 reactores nucleares en 5 centrales. Supone en la actualidad el 24,5% del total de la energía eléctrica generada en la UE. Es la principal y a mediados del siglo se aproximará al 50% de toda la oferta eléctrica europea.