Repsol continúa reforzando su estrategia de descarbonización en el complejo industrial de Tarragona con un nuevo proyecto vinculado al hidrógeno renovable. La compañía planea construir un gran electrolizador que utilizará hasta 150 MW de potencia para producir hidrógeno verde destinado principalmente a usos industriales, movilidad y su futura integración en la red europea de hidrógeno.El proyecto, conocido como T-HYNET, se instalará en la refinería de Tarragona, concretamente en el término municipal de Constantí, donde ocupará una superficie aproximada de entre cuatro y cinco hectáreas. La iniciativa forma parte del proceso de transformación energética que Repsol está desarrollando en este enclave petroquímico, uno de los más importantes del sur de Europa. Los planes actuales de la compañía contemplan que el electrolizador funcione con una potencia de 150 MW para producir hidrógeno mediante procesos alimentados con energía eléctrica.El ambicioso proyecto de Repsol en TarragonaEl calendario del proyecto también está condicionado por otra gran iniciativa industrial que Repsol tiene en marcha en la zona, la Ecoplanta de Tarragona. Por ese motivo, la producción de hidrógeno del electrolizador está prevista para arrancar en 2028, de forma paralela al inicio de operaciones de esa instalación. Una vez en funcionamiento, el nuevo sistema permitirá reducir las emisiones de dióxido de carbono en unas 251.000 toneladas anuales, una cifra que supera incluso la reducción estimada para la Ecoplanta. En el caso de esta otra instalación, el objetivo es disminuir casi 200.000 toneladas de CO2 cada año gracias a su sistema de transformación de residuos. El electrolizador se alimentará de electricidad procedente de fuentes renovables a través de la red eléctrica, lo que permitirá producir hidrógeno con bajas emisiones asociadas. Además, el proyecto contempla el uso de agua regenerada procedente de AITSA, un recurso que contribuirá a reducir la presión sobre los recursos hídricos convencionales. Para optimizar el consumo de agua, las instalaciones también incorporarán sistemas de refrigeración adiabática, una tecnología que permite reducir el uso de este recurso hasta en un 95% respecto a los sistemas tradicionales de refrigeración industrial. La iniciativa ya cuenta con declaración de impacto ambiental favorable, aprobada en junio de 2025, y además ha recibido una importante ayuda pública de 104,2 millones de euros. Esta financiación procede del programa europeo Innovation Fund, dentro de la convocatoria vinculada a los denominados Valles del Hidrógeno. El hidrógeno producido en estas instalaciones tendrá varios destinos. Por un lado, podrá emplearse en procesos industriales del propio complejo petroquímico, pero también está previsto su uso en el ámbito de la movilidad y su futura conexión con la red europea de transporte de hidrógeno conocida como European Hydrogen Backbone. El impacto de la Ecoplanta en la regiónEste proyecto se suma a otras inversiones estratégicas que Repsol está desarrollando en Tarragona para transformar su complejo industrial en un polo multienergético. Entre ellas destaca especialmente la Ecoplanta, una instalación en la que la compañía prevé invertir más de 800 millones de euros y que estará destinada a producir combustibles renovables a partir de residuos urbanos. Esta planta utilizará tecnología de gasificación para transformar residuos sólidos urbanos en metanol renovable y productos circulares, un proceso que permitirá dar una segunda vida a desechos que de otro modo acabarían en vertederos o incineradoras. La instalación tendrá capacidad para procesar hasta 400.000 toneladas de residuos al año, que se transformarán en unas 240.000 toneladas de combustibles renovables y productos circulares. El metanol renovable obtenido a partir de residuos orgánicos podrá utilizarse como combustible para el transporte o como materia prima en la producción de gasolina y diésel renovables. Este tipo de combustibles se perfila como una de las soluciones inmediatas para reducir las emisiones del transporte pesado y del transporte marítimo. De hecho, la Unión Europea se ha fijado como objetivo reducir la intensidad de carbono del combustible utilizado por el transporte marítimo en un 40% para 2030 respecto a los niveles de 2018 y hasta un 75% en 2050 respecto a los niveles de 2020. Además de su uso en el transporte marítimo, el metanol renovable también puede utilizarse en el transporte por carretera o servir como base para producir combustible sostenible para aviación. Su versatilidad también lo convierte en una materia prima muy utilizada en la industria química, con aplicaciones en sectores como la automoción, la construcción o la electrónica. La Ecoplanta también tendrá un impacto relevante en términos económicos y laborales. Durante su fase de construcción se prevé la creación de unos 2.800 puestos de trabajo, mientras que en la fase de operación generará alrededor de 340 empleos directos, indirectos e inducidos de alta especialización. Según la Comisión Europea, esta instalación permitirá reducir durante sus primeros diez años de funcionamiento el equivalente a 3,4 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero. En conjunto, tanto la Ecoplanta como el futuro electrolizador forman parte de la estrategia de Repsol para consolidar su posición en la producción de combustibles renovables. La compañía se ha fijado como objetivo producir entre 1,5 y 1,7 millones de toneladas de combustibles renovables en 2027 y alcanzar hasta 2,7 millones de toneladas anuales en 2030, incluyendo hidrógeno renovable y biometano.