Repsol perfora un pozo con crudo de alta calidad y es capaz de producir 2.190 barriles diarios Repsol, junto a la compañía australiana Santos, vuelve a poner el foco en Alaska con un nuevo hito en la exploración y producción de hidrocarburos. La compañía española participa en el desarrollo del pozo Quokka-1, una perforación que ha confirmado la presencia de crudo de alta calidad y que ya ha demostrado una capacidad de producción de 2.190 barriles diarios, un hito importante acontecido en mitad de una crisis de combustible. Este dato, más allá de la cifra, refuerza el potencial de la zona como uno de los enclaves estratégicos para el futuro energético de las compañías implicadas. El pozo Quokka-1 forma parte de la unidad Quokka, situada en la región North Slope de Alaska, una de las áreas con mayor tradición petrolera de Estados Unidos. En este proyecto, Repsol cuenta con una participación del 49%, mientras que el operador principal es Santos, que controla el 51% restante. La perforación comenzó el 1 de enero de 2026 y ha alcanzado una profundidad total de 1.459 metros, confirmando las expectativas geológicas que ya se tenían sobre la zona.Una perforación que confirma el potencial de la zonaUno de los aspectos más relevantes de este descubrimiento es la calidad del yacimiento. El pozo ha interceptado aproximadamente 43,5 metros de espesor neto de petróleo dentro de la formación Nanushuk, con una porosidad media del 19%. Este dato es clave, ya que indica la capacidad de la roca para almacenar y permitir el flujo de hidrocarburos, lo que se traduce en una mayor eficiencia en la extracción.Tras llevar a cabo una estimulación mediante fracturación en una única fase, el pozo ha sido capaz de alcanzar una tasa de producción de 2.190 barriles de petróleo al día. Este rendimiento inicial confirma el buen comportamiento del yacimiento y respalda el potencial de desarrollo a mayor escala. Además, los análisis de fluidos han confirmado la presencia de crudo ligero de alta calidad, lo que supone una ventaja adicional desde el punto de vista comercial, ya que este tipo de petróleo suele tener una mejor valoración en el mercado.La ubicación del pozo también juega un papel importante en el conjunto del proyecto. Quokka-1 se encuentra a unos 10 kilómetros del pozo Mitquq-1, perforado en 2020, y los estudios indican que ambos comparten características geológicas similares. Esta correlación entre yacimientos permite a las compañías tener una visión más clara del potencial conjunto de la zona y planificar desarrollos más ambiciosos en el futuro.En este sentido, los datos obtenidos hasta ahora apuntan a la viabilidad de un desarrollo con dos plataformas de perforación, con una capacidad de producción comparable a la del proyecto Pikka en su fase 1. Este último ya se encuentra en una fase muy avanzada, con la primera producción de petróleo prevista de forma inminente y una capacidad estimada de hasta 80.000 barriles diarios en su punto máximo, lo que supondrá la puesta en marcha de uno de los mayores hallazgos de petróleo de Estados Unidos en los últimos 30 años.“Los resultados de Quokka-1 demuestran la excepcional calidad del reservorio Nanushuk y confirman nuestra evaluación geológica de esta acumulación significativa. Ubicado estratégicamente al este de nuestro desarrollo Pikka fase 1, Quokka representa otra oportunidad de alta rentabilidad que refuerza nuestra posición en la North Slope y amplía nuestra cartera de desarrollos en Alaska durante los próximos años”, ha señalado Kevin Gallagher, CEO de Santos.Más exploraciones en el futuroEl proyecto Quokka destaca por su rendimiento inicial y por el volumen de recursos que podría albergar. A cierre del ejercicio 2025, se estimaban unos recursos contingentes de 177 millones de barriles equivalentes de petróleo en esta unidad. No obstante, esta cifra sigue siendo objeto de evaluación, ya que los resultados de nuevas campañas de exploración podrían modificar al alza estas estimaciones.Como parte de los próximos pasos, las compañías planean llevar a cabo una campaña sísmica 3D durante la temporada invernal de 2026-2027. Este tipo de estudios permitirá obtener una imagen más detallada del subsuelo y optimizar el diseño del desarrollo del campo, reduciendo riesgos y mejorando la eficiencia de futuras perforaciones.En paralelo, el avance de Quokka se enmarca dentro de una estrategia más amplia de desarrollo en Alaska, donde tanto Repsol como su socio continúan apostando por proyectos de alto retorno. La combinación de yacimientos de calidad, infraestructuras en desarrollo y un entorno geológico favorable convierte a esta región en una pieza clave dentro del mapa energético global.Con este nuevo filón de petróleo, Repsol asegura “un paso más en nuestra estrategia del negocio de Exploración y Producción”, tal y como señala Francisco Gea, director general de Exploración y Producción de la petrolera española, quien ha confirmado que el pozo Quokka-1 “refuerza nuestro compromiso a largo plazo con el desarrollo energético de Alaska y fortalece nuestra posición actual y de cara al futuro”.