Durante años, los fabricantes han competido por convertir el automóvil en algo más que un medio de transporte. Pantallas gigantes, asistentes inteligentes y soluciones pensadas para aumentar el confort han transformado el interior de muchos vehículos. Sin embargo, una característica cada vez más habitual en algunos de los coches más avanzados podría enfrentarse ahora a un serio obstáculo regulatorio. Las dudas sobre su comportamiento en situaciones extremas han llevado a las autoridades a iniciar un proceso que podría marcar un antes y un después en la industria. Como ha ocurrido en otras ocasiones, cualquier cambio normativo en una de las mayores potencias automovilísticas del planeta tiene capacidad para influir en fabricantes de todo el mundo y acelerar transformaciones que terminan llegando también a Europa. El confort entra en el punto de mira La función que ha despertado las alarmas son los llamados asientos de gravedad cero, una solución presente en algunos vehículos eléctricos de última generación que permite reclinar el respaldo hasta posiciones muy próximas a la horizontal. Estos sistemas nacieron con la idea de ofrecer una experiencia de viaje más cómoda, especialmente en desplazamientos largos o durante las paradas de recarga. En algunos modelos, incluso incorporan reposapiés extensibles y programas de masaje para reforzar la sensación de descanso. Denza D9 DM-i La cuestión es que las autoridades consideran que esa posición tan relajada podría convertirse en un problema cuando se produce una colisión. Los expertos encargados de analizar esta tecnología sostienen que el cuerpo podría desplazarse por debajo del cinturón de seguridad durante el impacto. Ese fenómeno, conocido en seguridad vial como submarining, aumenta significativamente el riesgo de lesiones graves en la zona abdominal, pélvica y lumbar. Además, compromete la eficacia de otros sistemas de protección diseñados para actuar cuando los ocupantes mantienen una postura convencional. Un coche no debe convertirse en una sala de estar La propuesta regulatoria se encuentra actualmente en fase de consulta pública y podría derivar en restricciones para este tipo de configuraciones interiores. Aunque todavía no existe una prohibición definitiva, el movimiento ha generado inquietud entre varios fabricantes que habían apostado por esta tecnología como elemento diferenciador. El alcance de una posible medida sería considerable. Muchas compañías desarrollan productos globales tomando como referencia las exigencias del mercado chino, lo que les permite reducir costes de producción y simplificar procesos industriales. No es la primera vez que China interviene La revisión de los asientos reclinables forma parte de una estrategia más amplia que busca reforzar la seguridad de los automóviles modernos. Durante los últimos meses, las autoridades han cuestionado varias soluciones que hasta ahora parecían destinadas a convertirse en estándar. Uno de los casos más conocidos fue el de los tiradores de puerta enrasados, populares en numerosos vehículos eléctricos por sus ventajas aerodinámicas. Estos mecanismos permanecen ocultos en la carrocería y solo emergen cuando el usuario necesita abrir la puerta. Un coche con tiradores exteriores enrasados. La medida terminó cristalizando en una normativa que obligará a los fabricantes a introducir sistemas mecánicos accesibles tanto desde el exterior como desde el interior del vehículo a partir de 2027. La decisión llegó tras varios accidentes en los que los equipos de rescate encontraron dificultades para acceder al habitáculo. Pantallas, aceleración y mandos físicos Los asientos no son el único elemento sometido a escrutinio. También han surgido críticas hacia los volantes tipo yoke, cuya forma recuerda a los utilizados en la aviación y que algunos expertos consideran menos intuitivos durante maniobras de emergencia. Las enormes pantallas centrales también han generado debate. Diversos organismos defienden la recuperación de botones físicos para funciones esenciales como las luces de emergencia o la selección de marchas, argumentando que reducen distracciones y facilitan las reacciones rápidas. Otra de las propuestas analizadas plantea limitar determinadas prestaciones de aceleración extrema. Según los borradores estudiados, las configuraciones capaces de alcanzar cifras propias de deportivos de altas prestaciones deberían activarse manualmente tras cada arranque. Incluso la conducción mediante un solo pedal, una tecnología cada vez más extendida en los vehículos eléctricos, ha sido objeto de discusión por la posibilidad de que reduzca la atención del conductor o modifique determinados hábitos de conducción.