Son esos coches espectaculares que nos hacen soñar incluso a los periodistas en cada salón del automóvil pero que rara vez llegamos a ver convertido en vehículo real.Los concept-car podrían ser, tomando el símil del mundo de la moda, el equivalente a esos vestidos casi imposibles que muchos diseñadores muestran en las pasarelas para hacer un alarde de creatividad. Algunos de ellos llegan a convertirse en modelos únicos de alta costura por encargos muy especiales. Pues esos concept-car son exactamente lo mismo, un alarde de creatividad pero también una demostración de posibles diseños y tecnologías que sirven para explorar la opinión del público y la prensa ante estas nuevas propuestas. El concept-car de Volvo de 1933 permitía un cómodo acceso a su amplio habitáculo, algo así como los SUV de ahora. De hecho en los últimos años muchos de esos concept-car se han convertido en coches reales gracias al tremendo éxito que tuvieron cuando fueron presentados en los salones del automóvil, como el Fiat Trepiuno de 1004 que dio lugar al Fiat 500 como lo conocimos hasta el año pasado. El caso del Range Rover LRX Concept de 2008 es idéntico y se materializó en el exitoso Range Rover Evoque. El primer concept, un Volvo de 1933 La marca sueca fue la primera que construyó un coche único, con un estilo diferente, solo para ver las reacciones del público ante un nuevo diseño en el que primaba la aerodinámica y que suponía un cambio en las líneas que hasta se momento imperaban. El Volvo Venus Bilo, que así es como se llamó, no tenía aletas separadas, como era habitual en la época, los faros se integraban en la carrocería y tampoco tenía estribos laterales. El Buick Y-Job está considerado como el primer concept-car de la historia, pero se le adelanto el Volvo. Otro punto sobresaliente era su amplitud, con un enorme habitáculo, fácil acceso gracias a su altura con grandes puertas y una enorme capacidad para equipaje que permitía llevar hasta nueve maletas de diferentes tamaño, incluso alguna alojada en un hueco de un paso de rueda. Fue un diseño de Gustaf Ericsson bajo la dirección de Volvo, pero el coche no lo fabricó la propia marca, se encargó al carrocero Nordbergs Vagnafabrik de Estocolmo. El descapotable más futurista Solo cinco años más tarde, en 1938, la norteamericana Buick mostraba el primer coche que desde el primer momento se presentó como un concept. Un espectacular descapotable con las formas del art-decó que imperaban en esos años en la arquitectura y la decoración y también en el automóvil, con algunos de los coches más bellos jamás construidos. El Y-Job salió de la creatividad de Harley Earl, diseñador jefe de General Motors en aquellos años y además de una silueta imponente mostraba elementos revolucionarios para aquella época. Elevalunas, cierres y capota eléctrica son avances que se idearon en este concept-car de 1938. Por primera vez un coche montaba accionamiento eléctrico para las ventanillas, el cierre de puertas y la capota, que se plegaba y ocultaba por detrás de los ocupantes con solo pulsar un interruptor. También equipó los primeros faros escamoteables y un elemento ahora de plena actualidad, las manetas de las puertas enrasadas con la carrocería. Su éxito fue tal que durante años recorrió Estados Unidos en diferentes salones y exposiciones y aunque no llegó a convertirse en un coche de producción todas sus innovaciones pasaron poco después a los modelos de serie.