A primera vista no parece el tipo de vehículo por el que alguien estaría dispuesto a pagar una fortuna. El paso del tiempo ha dejado huella en cada rincón de su carrocería y su aspecto transmite más abandono que exclusividad. Sin embargo, detrás de esa imagen deteriorada se esconde una historia que está captando la atención de coleccionistas de todo el mundo. Lo que para muchos sería un proyecto imposible, para otros representa una oportunidad extraordinaria. Un superviviente de otra época La protagonista de esta historia es un Mustang Shelby GT500 KR, una unidad fabricada a finales de los años sesenta que será subastada en Estados Unidos durante el próximo verano. Su imagen actual dista mucho de la que lucía cuando salió del concesionario. Las fotografías muestran importantes señales de desgaste, corrosión en distintas zonas de la carrocería y daños evidentes en la parte delantera. El paragolpes aparece deformado, la parrilla está rota y varios elementos del frontal presentan golpes que apuntan a un accidente ocurrido hace décadas. Tras aquel episodio, todo indica que el automóvil pasó largos años inmovilizado. No existe una explicación oficial sobre lo sucedido, aunque su estado exterior sugiere que permaneció almacenado durante mucho tiempo sin recibir apenas atención. Pese a ello, conserva numerosos componentes originales, una circunstancia especialmente valorada dentro del mercado de vehículos históricos, donde la autenticidad suele pesar más que una restauración excesivamente moderna. Lo que hace especial a esta unidad El verdadero motivo por el que este descapotable está generando expectación no tiene relación con su aspecto actual. La clave se encuentra en su escasa producción. Se trata de una de las 518 unidades fabricadas de una variante especialmente deseada por los aficionados estadounidenses. Dentro de esa cifra, únicamente 182 ejemplares salieron de fábrica con la combinación de color blanco Wimbledon White, un dato que incrementa todavía más su exclusividad. La documentación disponible indica además que fue vendido por primera vez en agosto de 1968 en un concesionario de Rochester, en el estado de Nueva York, dentro de una campaña promocional de verano organizada por la red comercial de la marca. Ese historial, unido a su configuración mecánica y a la conservación de numerosos elementos originales, ayuda a explicar por qué los expertos creen que atraerá numerosas pujas cuando cruce el escenario de la casa de subastas. Un interior que contradice su aspecto exterior Los asientos de vinilo negro mantienen una apariencia razonablemente cuidada para un vehículo con más de medio siglo de vida. También permanecen presentes elementos característicos de la época, como la radio original, el volante de tres radios con aro de madera y las inserciones decorativas que imitan nogal natural en salpicadero, puertas y consola central. El cuadro de instrumentos refleja algo más de 129.000 kilómetros, una cifra relativamente contenida para un automóvil de estas características y antigüedad. Otro detalle especialmente llamativo es la presencia de componentes difíciles de encontrar actualmente, entre ellos la columna de dirección abatible, los indicadores auxiliares específicos y parte del equipamiento opcional que distinguía a las versiones más exclusivas de finales de los años sesenta. Un V8 de siete litros que marcó una era Bajo el capó se encuentra uno de los motores más emblemáticos de la industria estadounidense. Este descapotable equipa un bloque Cobra Jet V8 de 428 pulgadas cúbicas, equivalente a aproximadamente 7,0 litros de cilindrada. La mecánica desarrollaba oficialmente 335 CV, una cifra notable para su época. Asociada a una transmisión manual de cuatro velocidades con selector Hurst, permitía unas prestaciones que todavía hoy resultan respetables para un automóvil concebido hace casi seis décadas. Las cifras históricas apuntan a una velocidad máxima que rondaba los 225 km/h, registros que contribuyeron a construir la leyenda de este modelo dentro de la cultura automovilística norteamericana. A ello se añadían elementos avanzados para aquellos años, como dirección asistida, frenos servoasistidos, diferencial autoblocante Traction-Lok y un sistema de admisión Ram Air destinado a mejorar la alimentación del motor. Una subasta peculiar La unidad será vendida el 25 de julio en Mecum Auctions sin precio mínimo garantizado, una fórmula que suele generar una fuerte competencia entre compradores cuando el vehículo posee características poco habituales. Aunque no existe una estimación oficial sobre el importe final, las referencias del mercado permiten hacerse una idea de su potencial. Los ejemplares restaurados de esta versión suelen superar con facilidad las seis cifras en las principales subastas internacionales.