Ojo conductores de Madrid, el Ministerio de Transportes reasfaltará hasta 27,3 kilómetros de las autopistas M-50 y a R-2 Si vives en Madrid o en los alrededores y en tu día a día tienes que moverte o acceder a la capital, ya sea por trabajo o estudios, deberías estar atento en los próximos meses. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha dado luz verde a una importante obra de mejora del firme que afectará a un total de 27,3 kilómetros en dos de las arterias clave de la región: la M-50 y la autopista radial R-2. Aunque el resultado serán unas carreteras en mucho mejor estado, algo necesario tras los desperfectos que generó la última época de lluvias, por delante vienen meses en los que la circulación, inevitablemente, va a verse afectada.El Consejo de Ministros ha autorizado la licitación de este contrato por un valor aproximado de 21,3 millones de euros, con el objetivo de rehabilitar el pavimento y mejorar las condiciones de circulación en dos vías que se consideran como estratégicas en el área metropolitana. Las obras se centrarán especialmente en la zona norte de Madrid, que es una de las más transitadas tanto por conductores particulares como por el transporte pesado y las operaciones de logística.En concreto, los trabajos afectarán a dos tramos diferenciados. Por un lado, se va a actuar en los primeros 10,1 kilómetros de la R-2, desde su conexión con la M-40 hasta el enlace con la M-50. Por otro, se renovarán 17,5 kilómetros de la M-50, desde su inicio en el entorno de la A-1 hasta las inmediaciones de Torrejón de Ardoz. En conjunto, se trata de un corredor clave para la movilidad en el noreste de la Comunidad de Madrid.Y es que estas dos infraestructuras desempeñan un papel fundamental en la red viaria de la zona, así que las obras van a tener un impacto importante en el día a día de muchísimos conductores.La M-50 es la circunvalación más exterior de Madrid, con unos 85 kilómetros de longitud, y actúa como un anillo que distribuye el tráfico metropolitano evitando el paso por el centro de la capital. Por su parte, la R-2 conecta Madrid con Guadalajara a través del Corredor del Henares, funcionando como alternativa de peaje a la A-2, por lo que sirve para descongestionar uno de los accesos más saturados a la capital, en el que los atascos en horas punta son habituales. El proyecto no va a ser un simple “lavado de cara”. Según comunica el SEITT: “Los trabajos consisten en el fresado y reposición de la capa de rodadura con mezcla bituminosa discontinua con el objetivo de aumentar significativamente la capacidad estructural del firme para adecuarla a las acciones del tráfico y ampliando, de este modo, su período de vida útil”.Además, “para los tramos que se han considerado como “zonas singulares” en las que se considera que la explanada está afectada o en proceso de afección, será necesario demoler el pavimento completo y extender las distintas capas del paquete de firmes”.Dentro de todo el proceso, se contemplan actuaciones complementarias que buscarán mejorar la seguridad vial y la durabilidad de la infraestructura. Entre ellas se incluyen la renovación de la señalización horizontal, la reposición de elementos de balizamiento, la mejora de las juntas de dilatación en estructuras y la actualización de sistemas de control del tráfico, como las espiras de aforo. Queda claro que va a ser un proyecto complejo, algo que ratifican los números: las obras abarcarán nueve enlaces completos, dos playas de peaje y hasta 14 pasos de mediana, además de las vías de servicio asociadas a estos tramos. Por tanto, los trabajos no solo afectarán a la calzada principal, sino también a múltiples puntos de conexión entre ellos, que son esenciales para la movilidad diaria de miles de conductores.Con todo esto presente, una pregunta que se harán es cuándo va a empezar todo esto y cuánto tiempo van a durar la obras. Por desgracia, el comunicado oficial no hace menciona alguna a ninguna de las dos cuestiones, así que es una cuestión a la que no se puede responder. Sin embargo, dada la envergadura del proyecto, parece lógico pensar que, una vez se ponga en marcha, se extenderá a lo largo de varios meses.Aunque pueda generar molestias puntuales durante el tiempo que dure su ejecución, durante el que es posible que se formen más atascos de lo habitual y la circulación sea menos fluida de lo que suele, el reasfaltado de estos 27,3 kilómetros en la M-50 y la R-2, a la larga, resultará beneficioso para los miles de conductores que utilizan a diario estas vías.