Vista de la central nuclear de AlmarazMientras el Gobierno de Pedro Sánchez sze empeña en seguir con su programa de cierre de las centrales nucleares, Marruecos considera la integración responsable y gradual de la energía nuclear civil en su matriz energética como una evolución natural de su estrategia nacional, tal y como adelantó LA RAZÓN el pasado mes de marzo con ocasión de la Segunda Cumbre Mundial de Energía Nuclear.En la apertura de la cumbre, el primer ministro Akhannouch recordó que una estrategia energética integrada, basada en tres pilares: diversificar la combinación energética, desarrollar las energías renovables y reforzar la seguridad energética nacional."A finales de 2025, las energías renovables constituirán más del 46% de la capacidad eléctrica instalada de Marruecos, y esta cuota alcanzará el 52% antes de 2030", afirmó.Más allá de la generación de electricidad, Akhannouch enfatizó que la energía nuclear civil abre la puerta a numerosas oportunidades, como la producción de hidrógeno verde, la desalinización de agua de mar, la medicina nuclear y la seguridad alimentaria. También señaló que las reservas de fosfato de Marruecos contienen cantidades significativas de uranio natural, lo que otorga al reino una dimensión estratégica adicional en los debates globales sobre energía nuclear civil.Destacó la importancia que Marruecos concede a la cooperación internacional en el ámbito nuclear, precisando que el país es signatario de todos los acuerdos internacionales en materia de desarme y no proliferación, y que respeta plenamente sus compromisos.En un contexto donde la estabilidad energética se ha convertido en una cuestión de soberanía, afirmó que la energía nuclear civil representa una palanca estratégica clave. Añadió que la aceleración del cambio climático, el aumento de la demanda energética mundial y las vulnerabilidades en las cadenas de suministro exigen profundas transformaciones en los sistemas energéticos, lo que hace que las soluciones bajas en carbono, como la energía nuclear, sean cada vez más relevantes.Marruecos no tiene centrales nucleares operativas, pero planea desarrollar un programa nuclear; el emplazamiento histórico evaluado por el OIEA para una posible central se encuentra en Sidi Boulbra (entre Safi y Essaouira). Rabat se debate entre grandes y pequeñas centrales. El país cuenta con grandes reservas de uranio en sus yacimientos de fosfato, lo que le otorgaría soberanía sobre el combustible.